sábado, 14 de septiembre de 2013

Cine O-Culto: Las margaritas (checas de 1966)

Cine O-Culto: Las margaritas (Sedmikrásky)

Hace mucho que no veía una película en condiciones, digna de comentar, en parte porque en mi nueva morada en Granada, no habíamos contratado internet hasta hace relativamente poco, y las películas que generalmente podemos encontrar en videoclubs y bibliotecas (salvo excepciones como la que hoy os traigo) explotan tanto los mismos argumentos, sin atreverse a innovar, optando siempre por lo seguro que, en mi opinión, no merecen un comentario de los que a mi me gusta escribir cuando dispongo de tiempo libre, lo que se me acabará pronto, cuando comience el curso universitario.


 

La película olvidada (no aparece en CultMoviez, sitio web de referencia para todo cinéfilo al que le guste disfrutar de una buena película random con subtítulos, pero sí que está en YouTube con subtítulos, aunque como la pille en una biblioteca no he comprobado la calidad de la imagen y sólo sé que está ahí), como decía, la película olvidada de hoy es "Sedmikrásky", traducido al español por "Las margaritas", que constituye uno de los grandes pilares del movimiento cinematográfico vanguardista de la Nueva Ola Checoslovaca (del que me comprometo a ver más películas) desarrollado entre los sesenta y los comienzos de setenta. Su directora es Vera Chytilová, quien, además de estudiar filosofía y arquitectura, fue alumna, en lo que respecta al cine, de Otakar Vávra y maestra de Milos Forman y Jiri Menzel (con quien también codirigió otras películas). Todos ellos destacados directores que se incluyen dentro del movimiento. Según muchos, Vera es la que más vanguardismo aporta a sus obras, donde se incluyen profundas reflexiones filosóficas. Vera es así mismo, como ha demostrado a lo largo de su filmografía una dura defensora de los derechos de las mujeres. Su obra más conocida, de la que ahora pasaremos ha hablar, consiste en una crítica, a través de ese acabado de cine experimental y surrealista que tanto nos gusta, a lo que eran las mujeres en esa dura y quizás no tan lejana Checoslovaquia de los años sesenta. El canto a la libertad de Vera y al mismo tiempo cargada de todo el pesimismo, que puede apreciarse en grandes directores actuales como Lars Von Trier, fue censurado por el nuevo gobierno tras la Primavera de Praga en 1968 hasta el 1975, por "ir en contra de los principios del comunismo".


El primer epíteto al que llegan las protagonistas de la inconexa historia de "Las Margaritas" es que las mujeres no existen para nadie, no figuran en los pasaportes, no se emborrachan, no disfrutan de una vida libre, no están consideradas iguales a los hombres y que por ello en una sociedad de hombres no son más que la pura y simple nada. El siguiente epíteto es que no existen porque están corrompidas, como dice la religión, (ojo al detalle y al baile junto al manzano al comenzar la película), como dice la Biblia: son hijas de Eva. Lo que en una sociedad de hombres les devuelve a la nada. Y si no son nada, piensan, pueden entonces hacer lo que quieran, pueden entonces luchar por vivir feliz en su mundo, donde beben de las copas de los demás, sus estómagos se empachan de la comida de hombres ricos y ancianos, bailan, y juegan a capricho con el corazón de los hombres, en señal de protesta por el universo que les ha tocado vivir. En este sentido podemos encontrar semejanzas con "Los idiotas", la enorme película de Lars Von Trier, quizás la más destacable de ese otro movimiento cinematográfico: el Dogma 95 danés. Ambas son dos películas tragicómicas dónde un grupo de personas que rechaza todo lo que representa la sociedad en la que viven se aprovechan de ella, exprimiendo los pocos agujeros que tienen, que encuentran. Así que si te gustó una, tienes una cita obligada con la otra.


"Sedmikrasky" es también, según su autora, una profunda reflexión sobre ese mal que no implica una guerra, un genocidio, un asesinato, ese mal menor del que disfrutan las dos margaritas cuando cenan a costa de hombres ingenuos, cuando se emborrachan bebiendo de copas ajenas en el cabaret, o se ponen las botas en el gran banquete final para luego destrozarlo todo porque están "corrompidas" según la Biblia y según todo el mundo e:
-¿Importa? -Le pregunta la margarita morena a la rubia cuando descubre que uno de los brillantes vasos se ha roto y la escena se traslada del blanco y negro al color para mostrarnos la respuesta.
-Claro que no. -Dice su compañera, y empieza una cena opípara de sanguijuelas que sólo puede conducirles a su fin.
De esta forma, debido a este multiplicidad de sentidos que mantienen todas las buenas historias en el cine, en la literatura y en todo lo demás, se le muestra al espectador dos finales que son un mismo final y que no pienso desvelar por eso de que hacer spoiler está muy feo.



Uno de los aspectos más interesantes de esta historia es su estética y su experimentalismo, su profundo y divertido trabajo de edición que aporta toques personales y únicos al film y que en algunos casos, como cuando en cierta escena aparecen miembros y cabezas sonrientes levitando con la lengua fuera, nos recuerdan a cierta película de terror japonesa de la que ya hablamos con anterioridad, pero que fue varios años posterior: la más bizarra historia de las casas encantadas donde prácticamente todo es posible, la ópera prima de Obayashi, Hause (1977). Pero centrándonos en "Las margaritas", debajo dejaré para que lo ojeé quien le interese mi pequeño comentario acerca de "Hause", pues hay que ir por partes, debemos decir que la inconexión entre las escenas es uno de sus platos fuertes: las margaritas pegan un salto de la cama y llegan a un prado con un manzano, vuelven a la habitación y miran por la ventana, se ven imágenes de calles viejas, sensación que acrecienta los cambios puntuales de color a un mundo sepia, tomadas desde (un tercer piso). Este es uno de los ejemplos que la hacen tan imaginativa, tan exquisita, pero hay muchos más; no los diré, no quiero estropearles la película si después de leer esto se deciden a verla. Sólo les recomiendo que se acostumbren pronto a los cambios de color de la pantalla; no es que se estropee tu ordenador es que es así la peli.


¡Ah! Y por si les gusta el surrealismo, Chytilová no es Buñuel o Jodorowsky, pero tiene una gran influencia surrealista y una faceta muy provocativa. Chicas que se tapan su sexo con mariposas disecadas y embutidos alargados ardiendo para luego ser troceados de forma bastante lúbrica dan mucho que pensar. Una película, en resumidas cuentas, alucinante para su época y para la nuestra, que no debería perderse ningún cinéfilo que se precie.

Si te gustó esta entrada de Cine O-Culto, ¿por qué no pruebas le echas un vistazo a la de esta otra peli?:

House (Hause), la bizarra película setentera de los flashes.

2 comentarios:

  1. He llegado a tu blog por casualidad tras haber visualizado la película, a la que le doy un rotundo 10; por la simbología, la estética, el humor, la fotografía... Toda una maravilla que desconocía y se me ha presentado por sorpresa.

    Un saludo

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  2. Desde que la vi por primera vez, me encantó. Cada vez que vuelvo a ella me gusta más y más. Es, sin duda, un peliculón. Hace poco hice una especie de análisis rollo cientificista escena por escena, analizando cada símbolo. Algún día quizás me anime a subirlo, pero es larguete.

    Un saludo, Carlota.

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