viernes, 17 de mayo de 2013

El hombre imaginario

He aquí uno de mis poemas favoritos del poeta y antipoeta Nicanor Parra.

El hombre imaginario

El hombre imaginario
vive en una mansión imaginaria
rodeada de árboles imaginarios
a la orilla de un río imaginario
 
De los muros que son imaginarios
penden antiguos cuadros imaginarios
irreparables grietas imaginarias
que representan hechos imaginarios
ocurridos en mundos imaginarios
en lugares y tiempos imaginarios
 
Todas las tardes tardes imaginarias
sube las escaleras imaginarias
y se asoma al balcón imaginario
a mirar el paisaje imaginario
que consiste en un valle imaginario
circundado de cerros imaginarios
 
Sombras imaginarias
vienen por el camino imaginario
entonando canciones imaginarias
a la muerte del sol imaginario
 
Y en las noches de luna imaginaria
sueña con la mujer imaginaria
que le brindó su amor imaginario
vuelve a sentir ese mismo dolor
ese mismo placer imaginario
y vuelve a palpitar
el corazón del hombre imaginario
NICANOR PARRA





















Aquí dejo también la traslación de las letras al mundo de las imágenes que una curiosidad detestivesca ha podido pescar en la mar.


martes, 14 de mayo de 2013

Cuaderno de Bitácora: Día Uno

¿Cómo podría empezar este blog? Esa es la pregunta que ahora mismo no puedo dejar de plantearme. Pero no es una pregunta que me deje sin respuestas. Al contrario, porque se me ocurren muchas. Me gustaría tomarme este blog como algo con vida propia, como un cuaderno de bitácora que reflejase los desvelos del capitán que lo redacta.Mmm... ¡Sí!, creo que así lo empezare. Sin duda ya. Con un soplo de creatividad. Porque en el fondo este blog será eso: una traslación a la "nube" de los pensamientos y las historias de este insomne aprendiz de escritor anónimo. Así pues, aquí viene algo improvisado como florido de un saxofón en un oscuro club a altas horas de la madrugada. Una breve historia de dónde me encuentro ahora y del otro por qué del blog:

Este blog hace mucho no era naúfrago, pero un día cayó al mar virtual. En esas frías y caóticas aguas le persiguieron fieras troyanas. Pero, por suerte para él logró refugiarse en una pequeña isla. Los aborígenes que allí había le dijeron con gestos que desgraciadamente no podían comunicarse con el exterior. Dudaban incluso de la verdadera existencia de otras islas. El blog preguntó si por algún casual había wi-fi por allí. La respuesta fue obvia. Sin embargo, el blog siguió publicando, con más ahínco que nunca, más para sí mismo y para aquella apestada tribu del globo que para el resto del mundo que lo había abandonado.