lunes, 7 de octubre de 2013

Cine O-Culto: Les amants du Pont Neuf

Cine O-Culto: Les amants du Pont Neuf

Y vamos con otra maravillosa recomendación de María José Domínguez, porque esto se me pintaba bonito bonito desde que vi el tráiler y supe quien era el director, ese Leos Carax del que tanto se habló el año pasado por dirigir una locura llamada "Holy Motors", que, teniendo pensado para este finde, desde que vi "Valerie y su semana de las maravillas" (reseña abajo) ver y dejaros aquí mi comentario de "La broma" de Jaromil Jires (lo prometo, aquí estará en breve, dónde puede verse inclusive), he decidido dejar a un lado hasta el fin de semana próximo. Y no significa esto que me vea sólo una peli por semana, el caso es que entre semana dedico mi tiempo libre a otras películas de las que siento que ya sea hablado bastante: porque podría soltar aquí mi visión del  dilema filosófico que plantea "Cube", o hablar por hablar de "Gummo" (genial película que necesitaré ver más veces porque con una no me he quedado a gusto), de lo asqueroso y atrayente que resulta a la vez el hecho de ver "El ciempiés humano", etcétera. Todo ello es desde mi punto de vista bastante innecesario porque ya se ha hecho y no es que me sobre el tiempo, como digo, precisamente. Con la literatura pasa igual, parece que últimamente sólo hay un lugar para el cine en este blog. Para quien sea asiduo a esta esquina inexistente que sepa que sigo con mi novela y que muy pronto me aventuraré en la fría y también compleja labor de reseñar novelas. Pero vamos ya con la peli, con el peliculón.



"Les amants du Pont Neuf" (Preferiría no colocar el nombre en español porque de esa forma desaparecería el juego de palabras que sí se da en francés, que no tiene importancia alguna con la película, pero que a mi me gusta) es el film tras "Holy Motors" más reconocido de Leos Carax, que le llevó igual que su última película, a varias nominaciones a premios de prestigio y a obtener premios, que en teoría se consideran menores (lo cual no indica que la película sea mejor o peor) como tres European Film Awards y el Sant Jordi a Juliette Binoche a mejor actriz. Los amantes de Pont Neuf son Denis Lavant (Alex), quien protagoniza también la aclamada "Holy Motors" y Juliette Binoche (Michelle). Con "Les amants du Pont Neuf" el director francés nos transporta a la verdad más desagradable de París, de Francia, de todas las frías y oscuras calles del mundo, para demostrarnos que incluso en un lugar tan inhóspito puede latir la llama del amor. Sin embargo, no será un amor cualquiera: tendrá sus momentos buenos y amargos (no quiero hacer spoiler), pero ésta película es para mí, junto a "Amelie"  de Jean-Pierre Jeunet una de las grandes películas que revoluciona el cine romántico actual con un prisma distinto de cómo es el amor, alejándonos de esos argumentos simples y nada originales de Hollywood que sólo buscan recaudar dinero de un público poco inteligente.




Alex es un alcohólico vagabundo que no puede dormir si Hans, su amigo también homeless, no le da su sedante. Hans y Alex duermen en el Pont Neuf de París, que en la primavera de 1991 se encuentra en estado ruinoso. La noche en la que Alex se cae redondo, por decirlo de algún modo, en medio de la carretera fruto de una ingesta excesiva de alcohol, se queda totalmente inconsciente y un coche, dentro del que viajamos al comienzo de la película acompañados de un violonchelo que ya viene a anunciarnos la maraña de escenas extravagantes, algunas desagradables, que nos esperan, le arrolla el pie izquierdo, Michelle, que arropada por la oscuridad, buscando quizás un lugar donde tenderse a dormir, se detiene y le hace un retrato que, pudiendo parecernos a simple vista abstracto, también puede deberse quizás a su deficiencia en los ojos que se irá acentuando a lo largo de la película. Alex y Michelle quedan así destinados a conocerse.



Un autobús se lleva a Alex y aquí viene Carax con su realismo a mostrarnos cómo son por dentro los albergues de  mendigos en Francia y en el mundo. Alex sigue borracho y es arrastrado y desvestido mientras unos se pelean con otro y la cámara son enfoca las pieles flácidas y al mismo tiempo enjutas de un viejo de edad indecible. Pero no se formen la idea de esta película como algo desagradable antes siquiera de verla, porque, a pesar de este realismo crudo, dentro de este complejo y brillante argumento se encuentra una de las historias de amor más románticas, que no melosamente comercial, jamás filmadas. Porque Alex decide marchar del albergue con destino a su puente, con destino a Hans y allí la encontrará, en uno de los muchos bancos que alivian al transeúnte cansado que pasea por el puente, durmiendo. Él no sabe que lo han retratado en gris melancólico, pero no tardará en averiguarlo. Hans querrá echarla de "su" puente, mas Alex intentará impedirlo. Y nuevos descubrimientos, por qué está en la calle, qué busca, qué es el amor, se irán desarrollando a medida que avancemos en esta gran película. Pero el amor de Alex no es un amor cualquiera, es posesivo y egoísta hasta la médula: la quiere sólo para él en las calles de París. ¿Cómo acabarán? Sorpresa, sorpresa. Pero les digo que me encantó.