sábado, 20 de diciembre de 2014

Fragmento de "La tragedia española", de Thomas Kyd




"JERÓNIMO:
    ¡Ay, ojos, ya no ojos, mas cascadas colmadas de lágrimas! ¡Ay, vida, ya no vida, mas forma viviente de muerte! ¡Ay, mundo, ya no mundo, mas cúmulo de males públicos, confuso y lleno de muerte y maldades! ¡Ay, cielos sagrados! Si esta acción sacrílega, si este crimen inhumano y bárbaro, si este asesinato inaudito del que fue, mas ya no, mi hijo, queda sin descubrir y sin venganza, ¿cómo podríamos llamar justos vuestros actos si injustamente actuáis con aquellos que en vuestra justicia confían? La noche, aciaga acompañante de mis sollozos, con horrendas visiones despierta mi alma vejada y con las heridas de mi afligido hijo me urge conocimiento de su muerte. Feos demonios se apresuran a salir del infierno y fuerzan mis pasos por sendas no frecuentadas y aterran mi corazón con pensamientos ardientes e inflamados. El nublado día mi desconsuelo describe, pronto comienza a reflejar mis sueños y me insta a buscar al asesino. Ojos, vida, mundo, cielos, infierno, noche, y día, contemplad, buscad, mostrad, enviad un mortal, un medio que pueda... (Cae una carta) ¿Qué es esto? ¿Una carta? ¡Bah, no puede ser! ¡Una carta escrita a Jerónimo! (Lee) "Por falta de tinta, recibe este documento escrito con sangre. Mi infame hermano me ha escondido de ti. Véngate de Baltasar y de él, pues ellos fueron quienes asesinaron a tu hijo. Jerónimo, venga la muerte de Horacio y que tu suerte mejor que la de Bel-Imperia sea." ¿Qué significa este milagro inesperado? ¡Mi hijo asesinado por Lorenzo y el Príncipe! ¿Qué motivos tenían ellos para odiar a Horacio? ¿O qué podría llevarte  a ti, Bel-Imperia, a acusar a tu hermano si él hubiese sido el criminal? Jerónimo, ten cuidado; te acecha la traición, y para atraer tu vida esta trampa está dispuesta. Aconséjate, pues; no seas crédulo. Han ingeniado esto para ponerte en peligro, para que con esto acuses a Lorenzo y que él, por tu deshonor deshecho, ponga tu vida en peligro y llene tu nombre de odio. Apreciada era la vida de mi amado hijo y de su muerte me incumbe la venganza; no arriesgues pues la tuya, Jerónimo, mas vive para conseguir tu determinación. Por tanto, intentaré confirmar este documento con las pruebas que pueda recoger y, espiando cerca de la casa del Duque de Castilla, encontrarme si puedo con Bel-Imperia para escuchar más sin revelar nada. (Entra Pedringano) ¡Eh, Pedringano!"

No hay comentarios:

Publicar un comentario