martes, 26 de mayo de 2015

Fragmento de "Boquitas pintadas" de Manuel Puig



“-Nené, dicen que todo tiempo pasado fue mejor. ¿Y no es la verdad? 
Callaron nuevamente. Las dos encontraron para ese interrogante una respuesta. La misma: sí, el pasado había sido mejor porque entonces ambas creían en el amor. Al silencio siguió el silencio. La luz mortecina del atardecer entraba por la claraboya y teñía las paredes de violeta. Mabel no era la dueña de casa, pero no soportando más la melancolía, sin pedir permiso encendió la lamparita que pendía del techo. E inquirió: 
-¿Sos feliz? 
Nené sintió que un contrincante más astuto la había atacado de sorpresa. No sabía qué responder, iba a decir “no puedo quejarme”, o “siempre hay un pero”, o “sí, tengo estos dos hijitos”, mas prefirió encogerse de hombros y sonreír enigmáticamente.
-Se ve que sos feliz, tenés una familia que no cualquiera… 
-Sí, no puedo quejarme. Lo que yo querría es un departamento más grande para tomar una sirvienta con cama, pero para hacerla dormir en el living es más lío que otra cosa. ¿Pero vos sabés el trabajo que me dan estos chicos? Ahora se viene el invierno y empiezan con los resfríos… -Nené prefirió callar sus otras quejas: que no conocía ningún club nocturno, que no había nunca subido a un avión, que las caricias de su marido para ella no eran… caricias.”

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