miércoles, 22 de enero de 2014

Snuff, de Chuck Palahniuk

¡Un viaje la mar de entretenido al tabú del mundo pornográfico!




Una vez comienzo este libro y mis ojos van leyendo por la página 80 más o menos caigo en que he cometido un error grave. Un error imperdonable. Me digo: ¿qué es snuff? ¿Por qué el título de este libro no esta traducido al castellano? ¿Es que no hay una traducción para el término snuff? ¿A que no sabes qué? Entonces busco en Google, que directamente me enlaza con la enciclopedia menos contrastada y más usada del mundo, la Wikipedia que me suelta que las películas snuff son supuestas grabaciones de asesinatos, violaciones, mutilaciones y torturas a la cual más macabra que se cometen con el fin de grabarlas en video y difundirlas para el entretenimiento. Creételo. Por supuesto, estos son leyendas (o eso dice Wikipedia). Se sabe que en películas como Holocausto Caníbal el director fue a tribunales acusado de asesinato y tuvo que demostrar que todos sus actores estaban vivitos y coleando. Esto por poner un ejemplo no muy rebuscado. También se ha hablado de la película gore A Serbian Film, entre muchas otras. El caso es que según mi amigo Quique, con el que estuve hablando del tema ayer tarde, existe una página web llamada "La esquina de lo grotesco" o algo parecido donde se suben videos supuestamente snuff. Creételo. La gente está loca. 

En fin, que eso es lo que quiere escribir Palahniuk, una película snuff. Con un personaje, una reina del porno, Cassie Wright, que se sacrifica haciendo una película de gang-bang (orgía suprema con cuantos más tíos mejor), la más grande de la historia del porno. Su objetivo radica en practicar el coito con seiscientos machos, lo que no sólo es un barbaridad, sino un riesgo muy alto de coger una embolia vaginal y de morir en pleno acción, con el fin de dejar en herencia su fortuna y los derechos de autor a su hijo perdido, que dio en adopción hace casi veinte años. En caso de muerte la estrella no desea que la película pare. Basta con decir que Cassie no está en coma, basta con decir que está durmiendo la mona. En este contexto, Palahniuk despliega una brutal técnica de contrapunto con la que va cambiando de narrador en cada capítulo. Los actores 72, 137 y 600, que esperan su turno para salir a escena en un sótano mugriento lleno de meados y olor a Falete después de la clase de spinning, y la coordinadora de la película Shelia se alternan la palabra a la hora de narrar "Snuff". El acierto de Palahniuk en esta y en la mayoría de las novelas suyas que he leído radica  la elección de sus personajes, tanto principales como secundarios, que siempre escoge inmersos en mundos originales que, en muchos casos, se tornan repulsivos. Ese es uno de los principios de la ficción transgresiva. Aunque en este caso Palahniuk nos brinda demasiada transgresión para mi gusto. El señor número 72 es un joven pajillero que cree que su madre es Cassie y piensa decírselo. El señor 137 acaba de perder su trabajo en la televisión por sus escándalos sexuales (según él mismo cuenta, realizó una película de gang-bang gay siendo él la diana) y quiere demostrarse a sí mismo y al mundo que es heterosexual. Por otro lado, el señor 600 es un viejo actor de la industria que quiere reavivar su carrera en el porno con esta película "Tercera Zorra Mundial: la zorra del fin del mundo". En definitiva, otra obra más de Palahniuk con todos lo que gusta y lo que no del autor en una novela que no es brillante como "Superviviente", pero sí bastante recomendable.

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