viernes, 27 de diciembre de 2013

Fin de partida, de Samuel Beckett

"Acabó, se acabó, acabará, quizás acabe."

No, no estoy hablando del fin de año, ni del gobierno del PP, ni de la hegemonía futbolista española, ni de la época de los polvorones y las luces adornando las calles, ni del plan PIVE, ni nada por el estilo. Es más ni siquiera son palabras mías la que hoy abren la entrada de este blog particular conocido como La esquina de ese círculo, que a veces sube cuentos propios, otras reseña películas (rescatando cine de culto olvidado) y otras también comenta lecturas varias. Son palabras de Samuel Beckett, o más concretamente de su personaje Clov, que, con mirada fija y voz monótona, inicia el diálogo en la obra teatral "Fin de la partida". Para comprender este texto o representación primero es necesario saber a qué hace referencia su título a modo de metáfora sobre una muerte acechante e inexorable de todos y cada unos de los seres: Fin de partida (Fin de partie o Endgame) es según Beckett una referencia directa al juego del ajedrez en los últimos instantes de la partida, cuando quedan pocas fichas en el tablero (cuatro personajes tullidos y medio locos, conscientes de que su final está próximo).

La sinopsis, por decir algo, sería más o menos la siguiente: Hamm es un viejo ciego, inválido y propenso a los ataques de cólera que vive en una casa que él cree que está junto al mar, aunque si uno sigue bien la lectura los diálogos parecen sugerir todo lo contrario. Reside en pleno aislamiento de la sociedad junto a Clov, un hombre que, a pesar de odiarlo hasta el punto de desear su muerte, por múltiples razones se ve obligado a cuidarlo y cumplir sus caprichos. Parece que, de alguna forma, Clov también padece la enfermedad de Hamm, pues en un cierto momento de la obra, éste le dice:

"HAMM: En mi casa. (Pausa. Profético y voluptuoso.) Un día te quedarás ciego. Como yo. Estarás sentado en cualquier lugar, pequeña plenitud perdida en el vacío, para siempre en la oscuridad. Como yo. (Pausa.) Un día te dirás: estoy cansado, voy a sentarme, y te sentarás. Luego te dirás: tengo hambre, voy a levantarme y a prepararme comida. Pero no te levantarás. Te dirás: no debí sentarme, pero ya que estoy sentado, me quedaré sentado un poco más, luego me levantaré y me prepararé la comida. (Pausa.) Mirarás un rato a la pared y luego te dirás: quiero cerrar los ojos, quizás duerma un poco, luego todo irá mejor, y los cerrarás. Y cuando los vuelvas a abrir la pared habrá dejado de existir. (Pausa.) La infinitud del vacío te rodeará, los muertos de todos los tiempos, resucitados, no lo llenarán, y te serán como una piedrecita en medio de la estepa. (Pausa.) Sí, un día sabrás lo que es esto, serás como yo, sólo que tú no tendrás a nadie, porque tú no habrás tenido piedad de nadie y ya no habrá nadie de quien tener piedad."



La obligación de cuidar a Hamm hasta su muerte le lleva en ocasiones a Clov a pensar en su propia muerte. En sí misma toda la obra es un debate sobre ese tema.

"HAMM: ¡Si pudiera arrastrar hasta el mar! Me haría una almohada con la arena y la marea subiría."

Clov lo desalienta, ya no puede esperar una muerte bella:

"CLOV: Ya no hay mareas."

Como contrapunto de algún modo, Beckett nos dibuja a los personajes de Nell y Nagg, madre y padre de Hamm que viven en dos cubos de basura dentro de la habitación. Como Hamm, ambos son ciegos y no tienen piernas, en ocasiones aparecen en escena para pedir comida. Así se crea una cadena de dependencia entre Clov, Hamm y sus padres. Los diálogos entre Hamm y sus padres le sirven a Beckett para mostrarnos la brutalidad de la psicología de Hamm y de la situación. Hamm hace a su padre continuamente culpable de su dolor.



Yo, para ser sincero, nunca he sido, como se dice, mucho de obras de teatro. Sin embargo, tengo que reconocer que la brutalidad de las escenas, su profundo entramado psicológico y metafórico, su mundo angustioso y asfixiante es obra particular de un maestro de la literatura que hasta ahora desconocía por completo y que con "Fin de Partida" me ha conquistado: el irlandés Samuel Beckett.

sábado, 14 de diciembre de 2013

Un Kafka japonés: análisis de una lectura de "Hombres salmonela.." y "Estoy desnudo", de Yasutaka Tsutsui


¡Sí! ¡Han oído bien! ¡El Kafka japonés!


Fue para mí una sorpresa encontrar en la biblioteca de mi facultad un libro con un título tan rimbombante y tan infumable como "Hombres salmonela en el planeta Porno", pero más sorpresa aún fue cuando, tras echarle un ojo a las críticas que había dejado la editorial y a la breve biografía de su autor, Yasutaka Tsutsui, decidí llevármelo para mi casa y leerlo tranquilamente para descubrir lo que es sin duda una de las mejores recopilaciones de cuentos de la edad contemporánea, heredera del mismísimo Kafka (quien no se lo crea que lea cuentos tan diversos como "El límite de la felicidad" o "El último fumador"). Yasutaka, que quería ser actor cómico en su juventud, bebió en la universidad del surrealismo, mientras estudiaba Bellas Arte, para mostrarnos una parodia brutal de la sociedad en la que nos hallamos inmersos (dónde los medios de comunicación nos apabullan y son capaces de controlar a grandes masas de personas, dónde la corrupción política y la negativa de los dirigentes a dar su brazo a torcer, a admitir equivocaciones, los conduce a ellos y a la sociedad a la destrucción, dónde el trabajo se convierte en algo más importante que la propia vida, dónde el hombre está sólo y desprotegido en la sociedad y cualquiera puede morir en cualquier momento, etcétera).



 Tsutsui carga sus cuentos de un humor que, sobre todo, puede apreciarse con mayor fuerza en la segunda recopilación que hacen en España de sus cuentos ("Estoy desnudo", Editorial Atalanta). No obstante, ese humor lo contrarresta velozmente con un golpe dramático con el que suele acabar sus relatos, casi siempre. En "Estoy desnudo", para mí el mejor cuento de la recopilación del mismo nombre, todo es profundamente cómico: un hombre está haciendo el amor con una mujer casada en un hotel cuando un incendio los sorprende y tienen que huir. Mientras que al protagonista, también narrador (técnica que domina mejor que el narrador en tercera persona y que parece que, por tanto, emplea más), consigue vestirse, su amante sólo consigue salir del edificio con unas bragas y un sujetador. Cuando el protagonista le deja sus pantalones y su chaqueta para que no pase frío, porque era pleno invierno, ésta se larga en un taxi sin él. En la chaqueta llevaba su teléfono y su cartera. Su casa está a diez horas andando. Además, ha cenado, para colmo, algo en mal estado y se está cagando en lo alto. No puede ir a la policía porque explicar la situación podría hacerle perder su empleo. Es oficialmente un pringado. El pringado más grande de Japón. A partir de aquí comienza un increíble y cómico relato en el que, en palabras de Palahniuk, veremos como todo es "un apaño para tapar un apaño para tapar un apaño", hasta que el agujero sea demasiado grande como para taparlo con algo. Lo que en principio es un relato cómico acaba por convertirse en una parodia de la invulnerabilidad del ser humano como individuo frente a la sociedad (tema que se repite en otros cuentos como en "El último fumador" y "El mundo se inclina", tema que también desarrolló Franz Kafka en sus novelas inacabadas) y de lo profundamente sencillo que es perderlo todo de la noche a la mañana. 



Por otra parte, al "gurú de la metaficción", apodo con el que se conoce en su país a este excelente escritor, se empezó a considerar en sus inicios como escritor de ciencia ficción. Para ello le sirvió de gran ayuda que su padre fuese biólogo. De su imaginación en esa órbita nació una novela conocida mundialmente por su adaptación cinematográfica (¿A alguien le suena "Paprika"?). Cuentos como "Articulaciones", "El peor contacto" o el relato largo de título infumable "Hombres salmonela en el planeta Porno" las podemos encontrar enmarcadas en esa categoría porque recurre a planetas ficticios y a sociedades extraterrestres humanoides para desarrollar reflexiones filosóficas y críticas de algunos aspectos de la sociedad actual. Y es que podemos afirmar que de un modo un tanto cómico "Hombres salmonela en el planeta Porno" podría ser una apología un tanto hippie del sexo y del amor frente a la lucha entre individuos de una sociedad, o de un ecosistema. En el planeta Porno no hay animales y, sin embargo, Tsutsui crea ecosistemas, y lo explica de manera bastante coherente, donde no se da una superpoblación de especies y ni desaparecen otras. El ciclo de la cadena alimenticia se produce mediante el sexo. E, insisto, aunque pueda sonar a broma, el tío te lo justifica y todo acaba cobrando sentido. Aún así, no es lo mejor de su primera recopilación de cuentos. Pero, tanto un libro como el otro son totalmente recomendable para cualquier lector que gusta de asomarse a ese mundo que llamamos posmodernidad literaria.



Si te interesó esta entrada puede que también te interese:




lunes, 7 de octubre de 2013

Cine O-Culto: Les amants du Pont Neuf

Cine O-Culto: Les amants du Pont Neuf

Y vamos con otra maravillosa recomendación de María José Domínguez, porque esto se me pintaba bonito bonito desde que vi el tráiler y supe quien era el director, ese Leos Carax del que tanto se habló el año pasado por dirigir una locura llamada "Holy Motors", que, teniendo pensado para este finde, desde que vi "Valerie y su semana de las maravillas" (reseña abajo) ver y dejaros aquí mi comentario de "La broma" de Jaromil Jires (lo prometo, aquí estará en breve, dónde puede verse inclusive), he decidido dejar a un lado hasta el fin de semana próximo. Y no significa esto que me vea sólo una peli por semana, el caso es que entre semana dedico mi tiempo libre a otras películas de las que siento que ya sea hablado bastante: porque podría soltar aquí mi visión del  dilema filosófico que plantea "Cube", o hablar por hablar de "Gummo" (genial película que necesitaré ver más veces porque con una no me he quedado a gusto), de lo asqueroso y atrayente que resulta a la vez el hecho de ver "El ciempiés humano", etcétera. Todo ello es desde mi punto de vista bastante innecesario porque ya se ha hecho y no es que me sobre el tiempo, como digo, precisamente. Con la literatura pasa igual, parece que últimamente sólo hay un lugar para el cine en este blog. Para quien sea asiduo a esta esquina inexistente que sepa que sigo con mi novela y que muy pronto me aventuraré en la fría y también compleja labor de reseñar novelas. Pero vamos ya con la peli, con el peliculón.



"Les amants du Pont Neuf" (Preferiría no colocar el nombre en español porque de esa forma desaparecería el juego de palabras que sí se da en francés, que no tiene importancia alguna con la película, pero que a mi me gusta) es el film tras "Holy Motors" más reconocido de Leos Carax, que le llevó igual que su última película, a varias nominaciones a premios de prestigio y a obtener premios, que en teoría se consideran menores (lo cual no indica que la película sea mejor o peor) como tres European Film Awards y el Sant Jordi a Juliette Binoche a mejor actriz. Los amantes de Pont Neuf son Denis Lavant (Alex), quien protagoniza también la aclamada "Holy Motors" y Juliette Binoche (Michelle). Con "Les amants du Pont Neuf" el director francés nos transporta a la verdad más desagradable de París, de Francia, de todas las frías y oscuras calles del mundo, para demostrarnos que incluso en un lugar tan inhóspito puede latir la llama del amor. Sin embargo, no será un amor cualquiera: tendrá sus momentos buenos y amargos (no quiero hacer spoiler), pero ésta película es para mí, junto a "Amelie"  de Jean-Pierre Jeunet una de las grandes películas que revoluciona el cine romántico actual con un prisma distinto de cómo es el amor, alejándonos de esos argumentos simples y nada originales de Hollywood que sólo buscan recaudar dinero de un público poco inteligente.




Alex es un alcohólico vagabundo que no puede dormir si Hans, su amigo también homeless, no le da su sedante. Hans y Alex duermen en el Pont Neuf de París, que en la primavera de 1991 se encuentra en estado ruinoso. La noche en la que Alex se cae redondo, por decirlo de algún modo, en medio de la carretera fruto de una ingesta excesiva de alcohol, se queda totalmente inconsciente y un coche, dentro del que viajamos al comienzo de la película acompañados de un violonchelo que ya viene a anunciarnos la maraña de escenas extravagantes, algunas desagradables, que nos esperan, le arrolla el pie izquierdo, Michelle, que arropada por la oscuridad, buscando quizás un lugar donde tenderse a dormir, se detiene y le hace un retrato que, pudiendo parecernos a simple vista abstracto, también puede deberse quizás a su deficiencia en los ojos que se irá acentuando a lo largo de la película. Alex y Michelle quedan así destinados a conocerse.



Un autobús se lleva a Alex y aquí viene Carax con su realismo a mostrarnos cómo son por dentro los albergues de  mendigos en Francia y en el mundo. Alex sigue borracho y es arrastrado y desvestido mientras unos se pelean con otro y la cámara son enfoca las pieles flácidas y al mismo tiempo enjutas de un viejo de edad indecible. Pero no se formen la idea de esta película como algo desagradable antes siquiera de verla, porque, a pesar de este realismo crudo, dentro de este complejo y brillante argumento se encuentra una de las historias de amor más románticas, que no melosamente comercial, jamás filmadas. Porque Alex decide marchar del albergue con destino a su puente, con destino a Hans y allí la encontrará, en uno de los muchos bancos que alivian al transeúnte cansado que pasea por el puente, durmiendo. Él no sabe que lo han retratado en gris melancólico, pero no tardará en averiguarlo. Hans querrá echarla de "su" puente, mas Alex intentará impedirlo. Y nuevos descubrimientos, por qué está en la calle, qué busca, qué es el amor, se irán desarrollando a medida que avancemos en esta gran película. Pero el amor de Alex no es un amor cualquiera, es posesivo y egoísta hasta la médula: la quiere sólo para él en las calles de París. ¿Cómo acabarán? Sorpresa, sorpresa. Pero les digo que me encantó.

 

sábado, 28 de septiembre de 2013

Cine O-Culto: Valerie (y su semana de vampiros checos)

Cine O-Culto: Valeria y su semana de las maravillas (1970)

En primer lugar, antes de pasar a hablar de esta curiosísima película checa de terror de comienzos de los setenta, tengo el deber de darle las gracias a María José Domínguez, por descubrírmela. Como parece que en un principio las clases de la universidad no son demasiado pesadas, quizás aparezca por aquí alguna que otra reseña/crítica sobre películas bizarras de las que casi nadie se acuerda y que pertenecen a ese círculo de cine que yo llamo "cine o-culto".

Bueno. Probando, probando. Todo parece en orden. ¡Empecemos! "Valeria y su semana de las maravillas" ("Valerie and her week of wonders" para quien le guste verla en inglés, y "Valerie tyden divu", para el que se atreva con el checo) es una película checoslovaca de 1970, basado en la novela homónima de Vítezslav Nezval y dirigida por Jaromil Jires, uno de los máximos exponentes de la Nueva Ola Checoslovaca, y que también es conocido por dirigir "La broma" y "The cry"(1963), film que le valió para estar en el festival de Cannes y darse así a conocer internacionalmente.




La Nueva Ola Checoslovaca fue un movimiento cinematográfico vinculado a las vanguardias de los años sesenta y setenta, y que se considera la etapa de oro del cine del país. La Nueva Ola bebe de la Primavera de Praga. En las películas de Jires, Chytilová, Forman o Menzel podemos distinguir como la duda en torno al comunismo mal practicado por el gobierno, entonces sistema económico de la región, se balancea en cada plano con mayor o menor discreción. Muchas películas, como "Las margaritas" de Vera Chytilová, de la que ya hablamos en otra ocasión (abajo dejaré el link para quien le interese) fueron censuradas durante varios años. No fue así el caso de la película/sueño/alucinación que protagoniza Valerie, que pasó por ser una película de terror sin más ni más. Esta catalogación tiene sus fundamentos obvios para cualquiera  que haya visto tres películas de terror de la época. Muchas de las acciones de Valerie son totalmente predecibles: el grito que suelta al ver al monstruo que oculta el rostro con el abanico, el chico atractivo del que se enamora y que casi siempre aparece para rescatarla en los peores momentos, etcétera. Sin embargo, lo que vuelve atractiva esta película es que muchas otras de las intervenciones de su protagonista y del resto del elenco no son como cabría esperar de una producción de terror típico y eso nos confunde, nos inquieta y hasta nos hace desternillarnos de risa en algunos momentos.



La sinopsis que encuentro en Filmaffinity y páginas por el estilo es más o menos poco fiel a la película y no sólo no te enteras de qué trata, sino que además te formas una idea preconcebida errónea. Por eso, voy a hacer mi propia reseña antes de cenar. Ahí va: Valeria vive en un pueblo rural en un tiempo imposible de averiguar entre la Edad Media y el comienzo del siglo XX, donde la sociedad se ve sometida de forma estricta a la religión. La religión es poder y los curas lo saben, y por ello se acuestan con las mujeres más hermosas, aún estando en contra de la voluntad de éstas. En este contexto, vive y duerme Valerie hasta que Orlik, un joven que ha venido con un grupo de comediantes, le roba los pendientes para devolvérselos después. Valerie empieza a sentir interés por este joven, que al parecer trabaja para un hombre con aspecto de demonio, "un monstruo", gritaría Valerie cuando le vea el rostro. Para acercarse a Orlik, Valerie debe acercarse al demonio, que al mismo tiempo la desea por su condición de virgen. Más avanzada la película podrá deducirse que la sangre de Valeria permite que el demonio/vampiro (si queremos llamarlo por el nombre con el que comúnmente se conoce a este tipo de criaturas fantásticas) pueda continuar viviendo.



Aquí encontramos el símbolo bajo el cual se cimienta toda la película, a ratos surrealista y onírica. Valeria siempre viste de blanco y este color se asocia tradicionalmente con la paz, lo bueno, lo limpio, lo casto y lo inocente, mientras que su antagonista siempre luce telas negras, que además ondea de un lado a otro sin aparente sentido. Pero en un director de nivel como Jires nada es aparente. ¿Sirven los ropajes, elemento típico de las películas de terror de la época, para agrandar las distancias entre la buena y el malo? Por supuesto. Pero combinémoslo con la necesidad del vampiro de tomar la sangre de la chica guapa, ideal, perfecta con la situación política vivida en el país checoslovaco en la época y obtendremos otra genial crítica encubierta al gobierno. Porque qué es el comunismo sino una chica hermosa que todo el mundo desea. Y qué constituía ese gobierno entonces, que vivía de la promesa del comunismo sin llevarlo nunca a la realidad. Puede que esta metáfora esté un poco escondida, pero como ya he dicho el compromiso social y la denuncia submarina de la mayor parte de los directores de la Nueva Ola Checa es indudable.


Aquí la reseña de otro peliculón checo de la época:

Las margaritas, de Vera Chytilová

martes, 17 de septiembre de 2013

Fragmento de Superviviente, de Chuck Palahniuk

Fragmento de Superviviente, de Chuck Palahniuk

  

                                                                40




Esta noche las llamadas llegan como cada noche. Fuera hay luna llena. La gente está dispuesta a morir por las notas del colegio. Por las riñas familiares. Por problemas con el novio. Por lo cutre que es su trabajo. Todo mientras intento preparar un par de costillas de cordero robadas.

   La gente hace llamadas interurbanas y la operadora me pregunta si acepto una llamada a cobro revertido de no sé qué fulano.

   Esta noche ensayo una forma nueva de comer salmón en croûte, un gesto de muñeca de lo más sexy, un floreo de nada con la que la gente para la que trabajo pueda impresionar al resto de invitados en la próxima cena. Un truco de sobremesa. Viene a ser el equivalente en etiqueta a los bailes de salón. Ahora estoy perfeccionando una técnica muy vistoza para meterse las cebolletas con crema en la boca. Casi tengo dominada la técnica de rebañar toda la crema de salvia cuando de nuevo suena el teléfono.

   Llama un tío para decir que va a suspender segundo de álgebra.

   Para no perder la práctica, le digo que se suicide.

   Llama una mujer y me cuenta que sus hijos no se comportan.

   Sin que me tiemble el pulso le digo que se suicide.

   Llama un hombre para decir que su coche no arranca.

   Suicídate.

   Llama una mujer para preguntar a qué hora empieza la sesión de noche.

   Suicídate.

   Ella pregunta:

   -¿No es éste el 555 1327? ¿Es el multicine Moorehouse?

   Yo le digo: suicídate. Suicídate. Suicídate.

    Llama una chica y pregunta:

    -¿Duele mucho morirse?

   Pues sí, cariño, le digo, pero más duele seguir viviendo.

   -Era curiosidad -me dice-. La semana pasada se suicidó mi hermano.

   Ésta tiene que ser Fertility Hollis. Le pregunto qué edad tenía su hermano.

   -Veinticuatro -me dice, sin llorar ni nada. Ni siquiera suena muy triste.

   Su voz me hace pensar en su respiración me hace pensar en sus pechos.

   Epístola I a los Corintios, capítulo sexto, versículo dieciocho:

   "Huid de la fornicación..., el que fornica peca contra su propio cuerpo."

   En esta voz mía, nueva, más profunda, le pregunto cómo se siente.

   -Pues en lo que a oportunidad se refiere -dice-, no llego a decidirme. El semestre de primavera se acaba, y mi trabajo me da cien patadas. Se me acaba el contrato del apartamento. La ITV del coche expira la semana que viene. Si lo hago alguna vez, éste no sería mal momento para suicidarse.

   Hay muchos motivos para vivir, le digo, y ruego por que no me pida una lista. Le pregunto si no hay nadie que comparta su dolor por lo de su hermano. ¿Algún antiguo amigo de su hermano que le ayude a serenarse ante esta tragedia?

   -Pues no.

   Le pregunto si  no hay nadie que vaya a la tumba de su hermano.

   -No.

   Le pregunto si de verdad nadie. ¿Nadie le lleva flores a su tumba? ¿Ni un solo amigo?

   -No.

   Desde luego, causé sensación.

   -No -dice-. Espera. Sí que había un tío raro.

   Genial. Ahora soy raro.

   Le pregunto qué quiere decir con lo de raro.

   -¿Recuerdas a la gente de aquella secta que se suicidaron todos? -me dice-.Fue hace siete u ocho años. Toda la gente de la ciudad que fundaron se reunió en la iglesia y bebió veneno, y el FBI se los encontró muertos en el suelo y cogidos de las manos. Ese tío me los recordó. No tanto la ropa de capullo que llevaba, pero tenía el pelo como si se lo cortara él mismo con los ojos cerrados.

   Fue hace diez años, y lo único que quiero ahora es colgar.

   II Paralipómenos, capítulo veintiuno, versículo diecinueve:

   "... se le salieron a Joram las entrañas..."

   -Hola -dice-. ¿Sigues ahí?

   Sí, le digo, ¿qué más?

   -Nada más -dice.-. Estaba frente a la cripta de mi hermano con un gran ramo de flores.

   Lo ves, le digo. Ése es el tipo de persona a la que tienes que acudir en época de crisis.

   -No creo -me dice.

   ¿Estás casada?, pregunto yo.

   -No.

   ¿Sales con alguien?

   -No.

   Pues entonces intenta conocer a ese tipo, le digo. Dejad que la pérdida común os acerque el uno al otro. Éste podría ser el romance de tu vida.

   -No creo -dice-. Para empezar, tú no lo has visto. A ver, siempre me pregunté si mi hermano no sería homosexual, y el rarito ese con las flores ha confirmado mis sospechas. Además, tampoco era muy atractivo.

   Libro de la Lamentaciones, capítulo segundo, versículo once:

   "...Mis entrañas hierven, derrámese en tierra mi hígado..."

   Yo le digo que si se hiciera un buen corte de pelo... Podrías ayudarle. Pulirlo un poco.

   -No creo -dice-. El tío es feo pero a rabiar. Tiene un corte de pelo horrible, con dos patillas que le llegan casi hasta la boca. No es como cuando los tíos usan el vello facial como las mujeres el maquillaje, sabes, para ocultar que tienen papada o que no tienen pómulos. Ese tío no tiene un rasgo decente que pulir. Está eso, y luego que es marica.

   Primera Epístola a los Corintios, capítulo once, versículo catorce:

   "¿Y no os enseña la misma naturaleza que el varón se afrenta si se deja crecer su caballera?"

    Le digo que no tiene pruebas de que sea sodomita.

    -¿Qué pruebas te hacen falta?

   Le digo que le pregunte. ¿Tiene que verlo alguna otra vez?

   -Bueno -dice-. le dije que le vería frente a la cripta la semana que viene, pero no sé. No era en serio. La verdad es que casi lo dije para quitármelo de encima. Era tan mísero y tan patético... Me estuvo siguiendo por el mausoleo una hora entera.

    Pero aún así tendrás que verle, le digo. Se lo has prometido. Piensa en tu pobre hermano, en Trevor. ¿Qué pensaría Trevor si ella dejase tirado a su único amigo?

   Ella pregunta:

   -¿Cómo sabes su nombre?

   ¿El nombre de quién?

   -De mi hermano Trevor. Has dicho su m¡nombre.

   Lo habrás dicho tú primero, le digo. Lo has dicho hace nada. Trevor. Veinticuatro años. Se suicidó la semana pasada. Homosexual. Puede. Tenía un amante secreto que te necesita desesperadamente para llorar en tu hombro.

   -¿Con todo eso te has quedado? Sí que sabes escuchar -dice ella-. Estoy impresionada. ¿Qué aspecto tienes tú?

   Feo, le digo. Repulsivo. Pelo feo. Feo pasado. No te gustaría una pizca.

   Le pregunto sobre el amigo, quizás amante, o viudo, de su hermano: ¿piensa volver a verlo la semana que viene, como le prometió?

   -No sé -me dice-. Puede. Quedaré con el bobo ese si ahora tú haces algo por mí.

   Pero recuerda, le digo. Tienes la oportunidad de marcar una profunda diferencia en la soledad de otra persona. Tienes una magnífica oportunidad de aportar amor y cariño a un hombre que necesita desesperadamente de tu amor.

   -A la mierda el amor -dice, y su voz cae para unirse a la mía-. Di algo que me ponga cachonda.

   No sé de qué habla.

   -Sí que sabes de qué hablo.

   Génesis, capítulo tercero, versículo doce:

   "... la mujer que me diste por compañera me dio del árbol y comí."

   Oye, le digo. No estoy solo. Tengo alrededor a un montón de abnegados volutarios dando lo mejor de sí.

   -Venga -dice ella-. Chúpame las tetas.

   Le digo que se está aprovechando de mi naturaleza de por sí amable y abnegada. Le digo que tendré que colgar.

   Ella dice:

   -Cómeme entera.

   Le digo que voy a colgar.

   -Más fuerte -dice ella-. Dame más fuerte. Más fuerte, fóllame más fuerte.

   Se ríe y dice:

   -Chúpame. Chúpame. Chúpame. Chupa. Me.

   Le digo que voy a colgar. Pero no cuelgo.

   -Sabes que lo deseas. Dime qué es lo que quieres que haga. Sabes que quieres. Hazme hacer algo terrible.

   Y antes de que me la pueda sacar, Fertility Hollis lanza un aullido entrecortado de reina del porno del orgasmo.

   Y cuelgo.

   I Timoteo, capítulo cinco, versículo quince:

   "Porque algunas ya se han extraviado en pos de Satanás."

   Me siento impuro y usada, sucio y humillado. Sucio y burlado y descartado.

   Y suena el teléfono. Es ella. Tiene que ser ella, así que no cojo el teléfono.

   Durante toda la noche el teléfono suena, y yo me quedo sentado y me siento engañado y no me atrevo a cogerlo.

SUPERVIVIENTE, Chuck Palahniuk

Más textos del autor en este blog:

Fragmento de Monstruos Invisibles, de Chuck Palahniuk

Y sobre el tema del suicidio en la actualidad, ahí va la canción quizás más alegre y despreocupada sobre este tema:

sábado, 14 de septiembre de 2013

Cine O-Culto: Las margaritas (checas de 1966)

Cine O-Culto: Las margaritas (Sedmikrásky)

Hace mucho que no veía una película en condiciones, digna de comentar, en parte porque en mi nueva morada en Granada, no habíamos contratado internet hasta hace relativamente poco, y las películas que generalmente podemos encontrar en videoclubs y bibliotecas (salvo excepciones como la que hoy os traigo) explotan tanto los mismos argumentos, sin atreverse a innovar, optando siempre por lo seguro que, en mi opinión, no merecen un comentario de los que a mi me gusta escribir cuando dispongo de tiempo libre, lo que se me acabará pronto, cuando comience el curso universitario.


 

La película olvidada (no aparece en CultMoviez, sitio web de referencia para todo cinéfilo al que le guste disfrutar de una buena película random con subtítulos, pero sí que está en YouTube con subtítulos, aunque como la pille en una biblioteca no he comprobado la calidad de la imagen y sólo sé que está ahí), como decía, la película olvidada de hoy es "Sedmikrásky", traducido al español por "Las margaritas", que constituye uno de los grandes pilares del movimiento cinematográfico vanguardista de la Nueva Ola Checoslovaca (del que me comprometo a ver más películas) desarrollado entre los sesenta y los comienzos de setenta. Su directora es Vera Chytilová, quien, además de estudiar filosofía y arquitectura, fue alumna, en lo que respecta al cine, de Otakar Vávra y maestra de Milos Forman y Jiri Menzel (con quien también codirigió otras películas). Todos ellos destacados directores que se incluyen dentro del movimiento. Según muchos, Vera es la que más vanguardismo aporta a sus obras, donde se incluyen profundas reflexiones filosóficas. Vera es así mismo, como ha demostrado a lo largo de su filmografía una dura defensora de los derechos de las mujeres. Su obra más conocida, de la que ahora pasaremos ha hablar, consiste en una crítica, a través de ese acabado de cine experimental y surrealista que tanto nos gusta, a lo que eran las mujeres en esa dura y quizás no tan lejana Checoslovaquia de los años sesenta. El canto a la libertad de Vera y al mismo tiempo cargada de todo el pesimismo, que puede apreciarse en grandes directores actuales como Lars Von Trier, fue censurado por el nuevo gobierno tras la Primavera de Praga en 1968 hasta el 1975, por "ir en contra de los principios del comunismo".


El primer epíteto al que llegan las protagonistas de la inconexa historia de "Las Margaritas" es que las mujeres no existen para nadie, no figuran en los pasaportes, no se emborrachan, no disfrutan de una vida libre, no están consideradas iguales a los hombres y que por ello en una sociedad de hombres no son más que la pura y simple nada. El siguiente epíteto es que no existen porque están corrompidas, como dice la religión, (ojo al detalle y al baile junto al manzano al comenzar la película), como dice la Biblia: son hijas de Eva. Lo que en una sociedad de hombres les devuelve a la nada. Y si no son nada, piensan, pueden entonces hacer lo que quieran, pueden entonces luchar por vivir feliz en su mundo, donde beben de las copas de los demás, sus estómagos se empachan de la comida de hombres ricos y ancianos, bailan, y juegan a capricho con el corazón de los hombres, en señal de protesta por el universo que les ha tocado vivir. En este sentido podemos encontrar semejanzas con "Los idiotas", la enorme película de Lars Von Trier, quizás la más destacable de ese otro movimiento cinematográfico: el Dogma 95 danés. Ambas son dos películas tragicómicas dónde un grupo de personas que rechaza todo lo que representa la sociedad en la que viven se aprovechan de ella, exprimiendo los pocos agujeros que tienen, que encuentran. Así que si te gustó una, tienes una cita obligada con la otra.


"Sedmikrasky" es también, según su autora, una profunda reflexión sobre ese mal que no implica una guerra, un genocidio, un asesinato, ese mal menor del que disfrutan las dos margaritas cuando cenan a costa de hombres ingenuos, cuando se emborrachan bebiendo de copas ajenas en el cabaret, o se ponen las botas en el gran banquete final para luego destrozarlo todo porque están "corrompidas" según la Biblia y según todo el mundo e:
-¿Importa? -Le pregunta la margarita morena a la rubia cuando descubre que uno de los brillantes vasos se ha roto y la escena se traslada del blanco y negro al color para mostrarnos la respuesta.
-Claro que no. -Dice su compañera, y empieza una cena opípara de sanguijuelas que sólo puede conducirles a su fin.
De esta forma, debido a este multiplicidad de sentidos que mantienen todas las buenas historias en el cine, en la literatura y en todo lo demás, se le muestra al espectador dos finales que son un mismo final y que no pienso desvelar por eso de que hacer spoiler está muy feo.



Uno de los aspectos más interesantes de esta historia es su estética y su experimentalismo, su profundo y divertido trabajo de edición que aporta toques personales y únicos al film y que en algunos casos, como cuando en cierta escena aparecen miembros y cabezas sonrientes levitando con la lengua fuera, nos recuerdan a cierta película de terror japonesa de la que ya hablamos con anterioridad, pero que fue varios años posterior: la más bizarra historia de las casas encantadas donde prácticamente todo es posible, la ópera prima de Obayashi, Hause (1977). Pero centrándonos en "Las margaritas", debajo dejaré para que lo ojeé quien le interese mi pequeño comentario acerca de "Hause", pues hay que ir por partes, debemos decir que la inconexión entre las escenas es uno de sus platos fuertes: las margaritas pegan un salto de la cama y llegan a un prado con un manzano, vuelven a la habitación y miran por la ventana, se ven imágenes de calles viejas, sensación que acrecienta los cambios puntuales de color a un mundo sepia, tomadas desde (un tercer piso). Este es uno de los ejemplos que la hacen tan imaginativa, tan exquisita, pero hay muchos más; no los diré, no quiero estropearles la película si después de leer esto se deciden a verla. Sólo les recomiendo que se acostumbren pronto a los cambios de color de la pantalla; no es que se estropee tu ordenador es que es así la peli.


¡Ah! Y por si les gusta el surrealismo, Chytilová no es Buñuel o Jodorowsky, pero tiene una gran influencia surrealista y una faceta muy provocativa. Chicas que se tapan su sexo con mariposas disecadas y embutidos alargados ardiendo para luego ser troceados de forma bastante lúbrica dan mucho que pensar. Una película, en resumidas cuentas, alucinante para su época y para la nuestra, que no debería perderse ningún cinéfilo que se precie.

Si te gustó esta entrada de Cine O-Culto, ¿por qué no pruebas le echas un vistazo a la de esta otra peli?:

House (Hause), la bizarra película setentera de los flashes.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Fragmento de Monstruos invisibles, de Chuck Palahniuk

Fragmento de Monstruos Invisibles, de Chuck Palahniuk


   No hay coches aparcados en los alrededores del Seattle Center; la gente está en casa viendo la televisión, o siendo televisión en el caso de los que crean en Dios.

   -Quiero enseñaros dónde terminó el futuro -dice Seth-. Quiero que seamos de los que eligen el viaje.

   Según Seth, el futuro terminó en 1962, en la Feria Mundial de Seattle. Ahí termina todo lo que debíamos heredar: el hombre llegó a la luna en esa década del milagro del amianto, de la energía nuclear y el combustible fósil; la era espacial, cuando podías subir a visitar el apartamento-platillo volante de los Supersónicos y montarte en el monorraíl para ir al centro de la ciudad y comprarte una gorrita de moda, de esas tan divertidas.

   Todas las esperanzas, investigaciones, ciencia y glamour están ahora en ruinas:

   El Space Needle.

   El Centro de la ciencia, con sus cúpulas caladas y sus globos colgando.

   El monorraíl, que pasa como un rayo cubierto de aluminio pulido.

   Así es como se suponía que iban a ser nuestras vidas.

   Vayamos. Hagamos el viaje, dice Seth. Se os romperá el corazón, porque los Supersónicos, con su criada robot, Rosie, y sus coches voladores y sus camas tostadoras que te tiran al suelo por la mañana, es como si le hubiesen subarrendado el Space Needle a los Picapiedra.

   -Os acordáis, ¿verdad? -dice Seth-. De Pedro y Vilma. El cubo de la basura es un cerdo que vive debajo del fregadero. Y los muebles están hechos con huesos y piedras, y las lámparas son de piel de tigre. La aspiradora de Vilma es un bebé elefante. Su hijita se llama Pebbles.

   Aquí estaba nuestro futuro de comida de queso y aerosoles, de polietileno y Club Med en la luna, de rosbif servido en un tubo de pasta de dientes.

   -El Tang -dice Seth-, el desayuno de los astronautas. Y ahora la gente viene aquí con sandalias de cuero hechas por ellos mismos. Sus hijos se llaman Jonás o Moisés, como en el Antiguo Testamento. Las lentejas son como de otro mundo.

   Seth sorbe los mocos y se seca las lágrimas de los ojos con una mano. Es el Estrace. Debe de estar poniéndose premenstrual.

   -La gente que ahora va al Space Needle tiene puestas las lentejas en remojo en casa y pasea entre las ruinas del futuro como los bárbaros cuando encontraron las ruinas griegas y pensaron que seguramente las había construido Dios.

   Seth aparca bajo una de las tres patas del Space Needle. Salimos y miramos las patas que suben hasta el Space Needle, el restaurante de abajo, el de arriba que gira, y la terraza mirador en lo alto. Luego las estrellas.

MONSTRUOS INVISIBLES,Chuck Palanhuik

jueves, 29 de agosto de 2013

Fragmento de El tambor de hojalata, de Günter Grass

Fragmento de El tambor de hojalata, de Gunter Grass




Bruno Münsterberg —éste es, hablando ahora en serio, el nombre de mi enfermero— compró para mí quinientas hojas de papel de escribir. Si esta provisión resultara insuficiente, Bruno, que es soltero, sin hijos y natural de Sauerland, volverá a ir a la pequeña papelería, en la que también venden juguetes, y me procurará el papel sin rayas necesario para el despliegue exacto, así lo espero, de mi capacidad de recuerdo. Semejante servicio nunca habría podido solicitarlo de mis visitantes, de mi abogado o de Klepp, por ejemplo. Sin la menor duda, el afecto solícito hacia mi persona habría impedido a mis amigos traerme algo tan peligroso como es el papel en blanco y ponerlo a disposición de las sílabas que incesantemente segrega mi espíritu.

Cuando le dije a Bruno: —Oye, Bruno, ¿no querrías comprarme quinientas hojas de papel virgen?— Bruno, mirando al techo y apuntando con el índice en la misma dirección en busca de un término de referencia, me respondió: —Querrá usted decir papel en blanco, señor Óscar.

Yo insistía en la palabreja «virgen» y le rogué a Bruno que así lo pidiera en la tienda. Cuando regresó al anochecer con el paquete, me pareció que venía agitado por no sé qué pensamientos. Miró varias veces fijamente hacia el techo, de donde acostumbra derivar todas sus inspiraciones, y algo más tarde manifestó: —Me aconsejó usted la palabra correcta. Pedí papel virgen y la dependienta se puso colorada antes de traérmelo.

Temiendo una conversación prolongada a propósito de las dependientas de las papelerías, me arrepentí de haber llamado virgen al papel, guardé silencio, esperé a que Bruno saliera del cuarto, y sólo entonces abrí el paquete con las quinientas hojas.

Durante un rato, pero no mucho, estuve levantando y sopesando el paquete poco flexible. Luego conté diez hojas y guardé el resto en la mesita de noche; la estilográfica la encontré en el cajón, al lado del álbum de fotos. Está llena, no me faltará tinta: ¿cómo empiezo?
Uno puede empezar una historia por la mitad y luego avanzar y retroceder audazmente hasta embarullarlo todo. Puede también dárselas uno de moderno, borrar las épocas y las distancias y acabar proclamando, o haciendo proclamar, que se ha resuelto por fin a última hora el problema del tiempo y del espacio. Puede también sostenerse desde el principio que hoy en día es imposible escribir una novela, para luego, y como quien dice disimuladamente, salirse con un sólido mamotreto y quedar como el último de los novelistas posibles. Se me ha asegurado asimismo que resulta bueno y conveniente empezar aseverando: Hoy en día ya no se dan héroes de novela, porque ya no hay individualistas, porque la individualidad se ha perdido, porque el hombre es un solitario y todos los hombres son igualmente solitarios, sin derecho a la soledad individual, y forman una masa solitaria, sin hombres y sin héroes. Es posible que en todo eso haya algo de verdad. Pero en cuanto a mí, Óscar, y en cuanto a mi enfermo Bruno, quiero hacerlo constar claramente: los dos somos héroes, héroes muy distintos sin duda, él detrás de la mirilla y yo delante; y cuando él abre la puerta, pese a toda la amistad y a toda la soledad, no por eso nos convertimos, ni él ni yo, en masa anónima y sin héroes



martes, 20 de agosto de 2013

Cine O-Culto: House (1977)

Cine O-Culto: House (1977)

¿Te gustan los años setenta, sus pelis de terror llenas de comedia y el surrealismo fílmico? Entonces te encantará esta película, que sólo, para no decepcionar a nadie, hay que tomarse obligatoriamente con humor. "House" es oficialmente la ópera prima del director japonés N. Obayashi fuera del cine experimental, en un largometraje.



Oshare desea hacer un viaje sola con su padre para aprovechar las vacaciones de verano cuando éste le presenta a su nueva madrastra. Ella, cuya madre está enterrada, no la quiere aceptar como su nueva protectora y escribe a su tía, que vive en una remota casa apartada en el campo, la cual no ve desde hace años, con la intención de ir a visitarla. Al mismo tiempo, sus amigas también planean un viaje, pero se tuerce y Oshare acaba invitándolas al retiro de su tía. Todas son de personalidad muy alegre, algo estúpidas, como la mayoría de las víctimas de una película de terror tradicional. Cuando llegan a la casa encuentran a la tía medio ciega y en silla de ruedas, detalle ominoso, que ella no clarifica cuando le preguntan. El resto del film es una típica/atípica película de terror de casas encantadas: suceden hechos extraños que sólo Fanta (una de las chicas) ve, nadie le cree, y comienza la pesadilla. Poco a poco van desapareciendo misteriosamente...


Lo que hace esta película especial no es pues su argumento, sino la forma de llevarlo a la pantalla. Lo cierto es que al terror es difícil ponerle cara, como al resto de emociones abstractas que puede experimentar el ser humano, al contrario de lo que piensan los que crearon los emoticonos del Whatsapp. Este film va más allá del surrealismo de Buñuel, Dalí o Bretón, se instala en la psicodelia: todo es un universo de colores deslumbrantes, vivos, alternos. Aprovecha recursos propios de las películas de serie B americanas, que más que asustarnos, consiguen que nos riamos a carcajadas, que pensemos que perdemos el tiempo viendo esta película, pero como dije antes, hay que estar predispuesto desde el principio para el humor, porque en esta película aparecen: gatos fantasmas, pianos de cola antropófagos, hombres que se convierten en plátanos, y colchones y lámparas asesinas entre otras cosas. Obayashi reconoció que, a pesar de que la idea inicial fuera la creación de efectos especiales que parecieran obras de niños pequeños (y de hecho, en algunos momentos así lo parece), él no estaba contento con muchos de ellos.


Lo cierto fue que Obayashi trabajó sin guión durante dos meses con actrices amateurs, muy guapas, pero inexpertas. Él mismo reconoce que tuvo suerte por poder rodarla porque era muy extraño que una historia así, basada inicialmente en la radionovela de mismo nombre, pudiera salir a la luz en forma de película, pero dio con quien necesitaba una película incomprensible (el estudio japonés Toho), a pesar de que como hemos podido comprobar el argumento es bastante simple y recurrente. Este mismo estudio que financió la película no esperaba un gran éxito tras verla rodada. Sin embargo, se sorprendió: "House" es un clásico del terror japonés en el que muchas películas de casas fantasmales se han mirado.


Eta película de trash-horror se merece estar entre otras cosas en nuestro rincón de Cine O-Culto por todo lo dicho y por su influencia en uno de los grandes cineastas actuales del país nipón: Takeshi Kitano.

lunes, 19 de agosto de 2013

Agua salvaje, de Tristan Tzara

Agua Salvaje, de Tristan Tzara

 los dientes hambrientos del ojo
cubiertos de hollín de seda
abiertos a la lluvia
todo el año
el agua desnuda
oscurece el sudor de la frente de la noche
el ojo está encerrado en un triángulo
el triángulo sostiene otro triángulo


el ojo a velocidad reducida
mastica fragmentos de sueño
mastica dientes de sol dientes cargados de sueño


el ruido ordenado en la periferia del resplandor
es un ángel
que sirve de cerradura a la seguridad de la canción
una pipa que se fuma en el compartimiento de fumadores
en su carne los gritos se filtran por los nervios
que conducen la lluvia y sus dibujos
las mujeres lo usan a modo de collar
y despierta la alegría de los astrónomos


todos lo toman por un juego de pliegues marinos
aterciopelado por el calor y el insomnio que lo colora


su ojo sólo se abre para el mío
no hay nadie sino yo que tenga miedo cuando lo mira
y me deja en estado de respetuoso sufrimiento
allí donde los músculos de su vientre y de sus piernas inflexibles
se encuentran en un soplido animal de hálito salino
aparto con pudor las formaciones nubosas y su meta
carne inexplorada que bruñen y suavizan las aguas más sutiles

 

martes, 13 de agosto de 2013

Cine O-Culto: Post Tenebras Lux

Cine O-culto: Post Tenebras Lux

"Post Tenebras Lux" (2012) es el último film del director mexicano Carlos Reygadas, alabado en el mundo del cine por "Luz silenciosa". Sus películas son por lo general muy personales, de ahí que no a todo el mundo le guste.



"Post Tenebras Lux" es el tipo de película que te gana un Festival de cine en Cannes y que luego los críticos la ponen a parir: entre otras cosas porque al igual que hace David Lynch en "Inland Empire", sólo que de una forma un poco más pobre, se intenta escapar del canon clásico de lo que debe ser una historia y como ha de contarse. El argumento de "Post Tenebras Lux" no es un argumento sumamente complejo de entender, por el contrario, simplemente se limita al desarrollo de la vida de Juan y su familia, que viven en una cabaña del interior de Méjico; prácticamente podemos decir que todo es cotidiano y "normal" hasta los treinta últimos minutos, cuando "Siete" uno de los personajes entra a robar a casa de Juan y le dispara justo en el momento en el que se dispone a partir de viaje con su mujer para recuperar su buena relación con ella. La cotidianeidad de la vida es lo que pretende reflejar Reygadas recurriendo a una forma de percibirla nunca antes empleada en el cine, en la que se destapan todas sus maldades, porque este film es eso "luz tras un amasijo de tinieblas".


Esta película es una combinación en cierto modo de sus películas anteriores: "Batalla en el Cielo", "Luz silenciosa", incluso "Japón", donde no hay pudor a la hora de ofrecernos una imagen surreal, procedente de un mundo puramente onírico. De ahí que este film tenga una basta influencia de Lynch, pero no sólo de él. La forma de enfocar los planos, intentando atrapar la naturaleza, la belleza en la lente, deriva de las películas de Terrence Malick, donde se busca el preciosismo visual. Y al mismo tiempo se aspira a un escepticismo, a poner a los personajes en situaciones límites con escasos efectos especiales, como frecuenta hacer el danés Lars Von Trier en sus películas. Aunque lo cierto es que no consigue lo ambicionado, no alcanza la grandeza de estos tres directores, y por ello este no es una película de culto, sino un fracaso según sus ambiciones.



Sin embargo, resulta muy interesante y es posible que muchas películas futuras le deban mucho a ésta, que podríamos por sus particularidades formales introducir dentro del cine experimental. En primer lugar, llama profundamente la atención el hecho de que en esta película no aparece ni un actor profesional, y lo cierto es que no por ello la interpretación es mala, muy al contrario, tanto Juan como su familia como muchos de los personajes están a la altura de su difícil guión: son capaces de transmitirnos toda la psicología del personaje en cuya piel se meten y eso es algo digno admiración en personas que no se dedican a la actuación. En segundo lugar, junto a la historia principal se van introduciendo escenas que aparentemente nada tienen que ver, en otros idiomas (inglés y francés), que pueden parecer un capricho del director, que quizás significan algo o no, o simplemente contribuyen a potenciar el preciosismo y el nihilismo del que antes hemos hablado. Un ejemplo de ello puede ser la escena de los niños (¿estadounidenses?) que juegan al rugby. En tercer lugar resulta bastante llamativo la calidad de imagen que se nos ofrece, y es que la mayor parte de la película está rodado con una lente que deforma lo que graba, dejándole al espectador un espectáculo visual interesante, quizás en ocasiones molesto, pero muy personal. Pretende plasmar ante todo de esta forma una perspectiva de la realidad nunca antes ofrecida y ello tiene su mérito.



A pesar del preciosismo, el final trágico que anticipa el diablo, al comienzo del film, entrando violentamente en el dormitorio de Juan y Natalia, va vaticinado, además, por otras escenas, muy llamativas: Juan golpeando hasta la muerte a una perra o la escena en la que estos animales devoran ávidamente la carne que su amo les ha dado.


"Post Tenebras Lux" es una película que nunca llegará a ser genial, pero que podrá influir a otras que, quizás sí lo lleguen a ser y es por ello que merece estar en nuestra colección de cine O-culto.

lunes, 5 de agosto de 2013

Fragmento de La Broma Infinita, de David Foster Wallace

Fragmento de La Broma Infinita, de David F. Wallace



"En las marquesinas de las salas de arte y ensayo, en los pósters y anuncios se obligó a poner: "LA BROMA: Se recomienda muy seriamente que NO suelte nada de dinero para ver esta película", que por supuesto los habitués del arte y ensayo pensaron que era una broma antipublicitaria inteligentemente irónica, así que soltaban su dinero a cambio de pequeños papelitos y entraban con sus chalecos de lana y tweeds y vestidos sin mangas y se hinchaban de café expreso en el bar del teatro y encontraban asientos y se sentaban y hacían esos ajustes precine de posturas y piernas y miraban en derredor con una especie de intensidad distraída y veían las cámaras Bolex H32 de triple objetivo -una sostenida por un tipo viejo y encorvado, la otra, complejamente montada sobre la inmensa cabezota de un chico extrañamente inclinado hacia delante con lo que parecía un pincho metálico que le salía del tórax-, las grandes cámaras al lado del letrero de SALIDA con luces rojas a ambos lados de la pantalla, pensaban los espectadores, estarían allí para un anuncio publicitario o antipublicitario o para un documental metafílmico entre bambalinas o algo así. Y así hasta que se apagaban las luces y empezaba la película y lo que se veía en la amplia pantalla pública era una proyección de amplio ángulo y binoculada del mismísimo público de arte y ensayo entrando con los cafés expresos en las manos, eligiendo asientos y sentándose y mirando en derredor y poniéndose cómodos y haciendo breves comentarios precine a sus acompañantes de gruesas gafas sobre el No Pague Para Ver Esto y lo que probablemente significaban las Bolex desde un punto de vista artístico y poniéndose cómodos a medida que se apagaban las luces y ahora miraban la pantalla (es decir, a sí mismos, resultaba ser) con las sonrisas fríamente excitadas de la expectación que precede a un espectáculo de alto vuelo, sonrisas que ahora la cámara y la pantalla revelaban a medida que se borraban fila tras fila de las caras de los espectadores, que ahora miraban menos expectantes y más inexpresivos y luego confusos y finalmente se convertían en expresiones faciales plenas de furia e indignación. La duración total de La broma era exactamente hasta que se fuera de la sala el último espectador de piernas cruzadas harto de contemplar su propia imagen inmensa y proyectada, de sí mismo como espectador de arte y ensayo presa de un especial sentimiento de mala leche, de estafa e indignación, todo lo cual duraba unos veinte minutos como máximo, salvo si había críticos o académicos de cine..."

LA BROMA INFINITA, David Foster Wallace

 

domingo, 28 de julio de 2013

Cine O-Culto: Biutiful

Biutiful

En mi propuesta personal de rescatar aquellos filmes distintos de la mayoría, muy de esta esquina, que nunca llegaron a ser valorados como auténticas películas de culto, a pesar de cumplir en mi opinión con todos los requisitos. Con este motivo hoy os traigo Biutiful, una película que no había tenido ocasión de ver hasta ayer tarde y que me gustó realmente mucho.


"Biutiful" (2010) es una película bastante larga y compleja, escrita, producida y dirigida por el mejicano Alenjandro González Iñárritu y portagonizada por un sublime Javier Bardem.



La historia nos sitúa en la zona más marginal de Barcelona, donde Uxbal (el personaje de Bardem) se aprovecha de los extranjeros (negros y chinos), a la vez de sus poderes como médium que le permite comunicarse en ciertas ocasiones con los muertos, para vivir. Está separado de su mujer, (Maricel Álvarez) una persona bipolar, alcohólica e inestable, con la cual tratará de volver a formar una familia para el bien de sus hijos durante la película. Los negocios ilegales que mantienen los chinos y los negros son conocidos por cierto policía al que Uxbal está obligado a sobornar cada cierto tiempo. Sin embargo tendrá complicaciones con ambos asuntos y acabará pesando sobre él varias cargas de conciencia. Todo esto confluye en el instante final de la vida de nuestro personaje, quien está enfermo de cáncer de próstata en nivel ya muy avanzado y todo parece indicar que morirá pronto.



La ambientación es totalmente pesimista. Se le muestra al espectador una visión cruda de una realidad. Merodean por la película temas como la paternidad, el amor, la moralidad, la culpabilidad, la espiritualidad, la solidaridad. Algunos críticos afirman que con esta película se crea un clásico de la tragedia moderna, mientras hay quien dicen que es aburrida y poco creíble. En cualquier caso yo creo que es una película estupenda que, centrada en el personaje de Uxbal, nos muestra todo un abanico de las sensaciones humanas reales, incluso las más degradadas. Una película que, a pesar de sus 140 minutos, no se te vuelve larga y pesada. Una maravilla de interpretación y de película.

jueves, 25 de julio de 2013

La alcoba y el tiempo, de Joaquín Caro Romero

La alcoba y el tiempo, de J. Caro Romero

Se diría que el tiempo
no sale de esta alcoba,
que es más bien el espacio
quien se mueve y se transforma.

Cuatro paredes. Unos
zapatos en la alfombra
vacíos. Un espejo.
Una bombilla rota...

Se diría que el tiempo
no pasa cuando gozan
los dioses. Se diría
que es eterna la rosa.

Cuántos niños suplican
nombre y ser en la alcoba
hijos del viento impuro
y ceniza honda.

Se diría que el tiempo
no se da ni se toma,

que el tiempo es como el vino
recogido en la copa,
desgraciado en el suelo
y feliz en la boca.

lunes, 22 de julio de 2013

Breve reseña sobre "Fantasmas contra extraterrestres" de Javier Avilés y algunos aforismos.

Reseña de "Fantasmas contra extraterrestres" de Javier Avilés

Puede parecer que a simple vista un relato que se titula "Fantasmas contra extraterrestes" haya sido escrito solamente para saciar a un público más bien conformista. Puede incluso parecer comercial, pero... ¡las apariencias engañan! Y que en un principio parece literatura fácil deja de serlo para convertirse en un divertido debate filosófico encubierto sobre la naturaleza del ser. ¿Son las cosas como creemos que son o es nuestra visión las que las transforma en algo que pueda entenderse? ¿Cómo describirías a un extraterrestre? ¿Es en sí mismo descriptible? Y, mientras que lo describimos, ¿no lo estamos condicionando a nuestra perspectiva? ¿No lo humanizamos de esa forma?

Dentro del relato "Fantasmas contra extraterrestres" es el videojuego preferido del protagonista, un carpintero que un día se embarca en un navío. El juego comienza con una invasión alienígena, los humanos impotentes ante el arsenal enemigo, presas del terror, se suicidan. Los fantasmas de los suicidas comienzan poco a poco a mermar el ejército extraterrestre hasta que sólo permanece con viva en la superficie terrestre el personaje del jugador, quien debe investigar a las criaturas sobrenaturales.

En el relato, en el cual se desarrollan dos historias paralelamente (la del juego y la de la vida, llamémosle real, del carpintero), se nutre de autores (el escritor no tiene problemas en mencionarlo) como Stanlav Lem, James Joyce o Edgar Allan Poe (sobre todo de éste último), y lo cierto es que Javier Avilés no tiene nada que envidiarle a estos grandes maestros. Se despliega un dominio espectacular de la frase corta. Todo en él es dinamismo.


Algunos aforismos curiosos:

"La muerte es el escenario narrativo. Toda narración es un descenso al infierno."

"En internet nadie sabe que soy un perro."

"La descripción mata al monstruo y lo convierte en un adorable muñeco de peluche."

Puedes leer el relato en el blog de su autor: http://ellamentodeportnoy.blogspot.com.es/2013/07/fantasmas-contra-extraterrestres.html

 

viernes, 12 de julio de 2013

Historia fantástica, de Marco Denevi


Historia fantástica, de Marco Denevi


Cuenta fray Jerónimo de Zúñiga, capellán de la prisión del Buen Socorro, en Toledo, que el 7 de junio de 1691 un marinero natural de las Indias Occidentales, de nombre Pablillo Tonctón o Tunctón, de raza negra, condenado al auto de fe por brujo y otros crímenes contra Dios, se evadió de la cárcel y de ser quemado vivo pidiendo a sus guardianes, tres días antes de marchar a la hoguera, una botella y los elementos necesarios para construir un barco en miniatura encerrado dentro del frasco. Los guardianes, aunque el tiempo de vida que le quedaba al reo era tan breve, accedieron a sus deseos. Al cabo de los tres días el diminuto navío estaba terminado en el interior del vidrio. La mañana señalada para la ejecución del auto de fe, cuando los del Santo Oficio entraron en la celda de Pablillo Tonctón, la encontraron vacía lo mismo que la botella. Otros condenados que aguardaban su turno de morir afirmaron que la noche anterior habían oído un ruido como de velas, chapoteo de remos y voces de mando.

(De Falsificaciones)
 


Texto encontrado en http://dueloliterae.blogspot.com.es/

jueves, 11 de julio de 2013

Cine O-Culto: Paranoia 1.0

¿Qué es una peli O-culta?

Todo cinéfilo que se precie ha visto y ama un listado curioso de películas bizarras, en la que una combinación de elementos poco usuales dan lugar a un delirio artístico en perfecto equilibrio, digno de admiración, estas películas son las llamadas "de culto". Pero no todas las grandes películas que aspiran a tan elevado reconocimiento lo consiguen por unas u otras razones, he aquí donde nace ese cine diferente y desconocido, que no de peor calidad, que nos enamora con su universo de atrevida imaginación: el "cine O-culto". Este cine pronto es olvidado y minusvalorado, y rara vez se traducen sus películas a otros idiomas más allá del inglés global. Este verano, aprovechando las inmensas horas ardientes que vuelven monótonas mis mañanas, he decidido embarcarme en un viaje arqueológico, de recuperación de estas joyas que pasaron desapercibidas o fueron rechazadas por los más elevados péritos (a quienes yo no pongo en duda, pero me gustaría guiarme por criterios propios).

Paranoia 1.0




Siguiendo mi forma de valorar hoy les quiero hablar de una película que no tiene desperdicio. La historia de "Paranoia 1.0" nos sitúa en un ruinoso edificio de un barrio marginal de una ciudad cualquiera en un futuro no muy lejano (en este sentido, así como en la decoración recuerda mucho a "Delicatesen" de Jean-Pierre Jeunet) y gira en torno a Simon J, un programador que ha de entregar un código para un cliente que desconoce. Los nervios de Simon J se disparan cuando comienza a recibir extraños paquetes vacíos. Empieza a pensar que alguien le sigue (el dependiente de una tienda de alimentación se lo confirma, o le da, como quien dice, la razón como a los locos), a comprar obsesivamente leche, a desconfiar de sus vecinos (un extraño hombre con un violento perro y otro hombre, mayor, que al no poder tener hijos ha fabricado su propio androide).



En este universo oscuro, donde cada paso es un paso en falso, deambulan otros personajes que pretenden influir en el frágil Simon J: Nial (el mensajero), Howard (el portero que vive en el sótano), Treece (amante del vecino del perro) y Adam (la cabeza de androide). La atmósfera está viciada por completo y se lleva al extremo los sentimientos humanos en un aura de desesperanza (Treece quiere huir y tener hijos, pero algo la obliga a quedarse, atrapada contra su voluntad, tiene que tomar zumos) , se roza el delirio, la obsesión por el control, y el sexo está muy presente. Los decorados son con relación a los personajes un gran acierto: se apuesta por el neo-noir que puede verse en otras películas como Batman, Shutter Island o Franklyn. Los elementos futuristas también se hallan repartidos durante el film de forma que nos colocan en un futuro muy próximo, donde los sofás cambian de color con un mando a distancia, hay juguetes con forma de grillos que los imitan con total precisión, cabezas de androides que pueden hablar y pensar.



La trama es enrevesada y le permite al espectador exprimir todo su jugo con una segunda proyección. Las interpretaciones de los personajes son realmente geniales. Es en pocas palabras una auténtica joya distópica.



lunes, 1 de julio de 2013

Mientras en tu oficina respiras, de Carlos Bousoño

Ya sea cruel o bucólica, cuando la imaginación del lector y del escritor comienza a funcionar es jodidamente imposible detenerla. Inmerso en un papel imagina mundos extraños, historias ajenas, hechos asombrosos y no tan formidables. En este poema de Las monedas contra la losa Bousoño imagina macabro que imagina un hombre mientras escribe. También puede significar lo dificultoso de escribir, pues... bueno, mejor será que lo averigüéis vosotros mismos.






Mientras en tu oficina respiras



Mientras en tu oficina respiras, bostezas, te abandonas, o dictas en clase una lección
ante extraños alumnos que fijamente te contemplan, con sueño aún en la temprana hora;
mientras hablas, mientras gesticulas en el café,
o inmóvil te concentras en la meditación
de tu escritorio, o echado en el hondo diván
repasas lentamente recuerdos de tu vida; mientras
      quieto te abismas en la visión de la llanura interminable,
      o mientras escribes una lenta palabra te recreas en su dulce sonido,
      en su amorosa realidad,

caes, estás cayendo hacia atrás por una quebrada del monte,
estás rodando entre piedras y cardos por la abrupta pendiente
hacia un barranco en el que corre un río,
rápido como el viento un río corre,
estás herido en la boca, en las manos, el pecho,
sangras por un oído, te despeñas por el farallón
cabeza abajo,
con las piernas en abierto compás,
hacia el fondo, ya con los huesos rotos,
crispadas mano y boca, hacia el abismo, abajo,
súbitamente próximo,
escribes la palabra lentamente, te concentras, murmuras, en el café discutes, muy despacio sonríes,
       adelantas una noble razón,
aduces un adorno, un tejido, un recamado oro,
hablando en la tarima de tu clase diserta,

donde todos están cabeza abajo.

sábado, 29 de junio de 2013

El cine coreano y el tema de la venganza

   Muchos quizás no conocen la brutal película de Chan Wook Park titulada "Old Boy", lo mismo que tampoco puede sonarles el director, pero si la han visto no les será posible negar que ésta no sea una grandiosa y bizarra película, con una interpretación que muchos actorzuelos de ese cine de masas de Hollywood envidiarían a más no poder, y una serie de planos perfectamente ejecutados que nos ofrece toda la magia de un mundo particular: el de su desdichado protagonista, O Dae Su (Chio Min Sik), atrapado en circunstancias extrañas y arrastrado por el rencor y la venganza a la más absoluta perdición, llegando a convertirse en una auténtica bestia, como él mismo afirma en varias ocasiones a lo largo del metraje. Lo cierto es que esta película se ha convertido en película de culto y ha servido de impulso para el incipiente cine coreano, al mismo tiempo que se ha convertido en modelo para una serie de rodajes posteriores (algunos realizados por el mismo director como "Sympathy for Lady Vengeance" y "Sympathy for Mr. Vengeance", que junto con "Old Boy" forman la conocida trilogía de la Venganza) que abarcan ese mismo tema de la venganza desde una perspectiva en mayor o en menor grado fatalista. Con la muerte trágica, típica de las obras de teatro de la Antigüedad, o con alguna otra desgracia, los personajes de estas películas suelen pagar su sed de sangre, que nunca les satisface y que, al contrario, vuelve sus vidas, si es que acaban la trama con el corazón aún latente, algo tremendamente angustioso. Ya lo decía Confucio en el siglo VIII antes de Cristo: "Si vas a embarcarte en un viaje de venganza cava dos tumbas."
  



  Este tipo de cine gusta de impactar al espectador mediante imágenes cruentas y muy sangrientas, sacadas de una imaginación retorcida y sin escrúpulos, y de ahí que en muchos casos tienda a decirse que contienen elementos del Gore (género cinematográfico popularmente conocido por la saga "Saw"). Aquí no es extraños encontrarse con mutilaciones de cuerpos, extracciones de dientes en primer plano, incluso, canibalismo... Es decir, hay que disponer de un estómago duro y una conciencia tranquila para poder disfrutarlo. Así mismo también se presentan (¿cómo no estando en Asia?) aspectos varios del cine de Artes Marciales: peleas memorables uno contra uno, o un1o contra quince si  te llamas O Dae Su. Incluso alguna brizna de surrealismo (sobre todo en las películas de Chio Min Sik) como, por ejemplo, en el instante en el que la amante del Chico Viejo viaja en metro y su soledad se personifica en forma de hormiga gigante.

Algunos de mis títulos preferidos son:


1. Old Boy




De Chan Wook Park. Narra la historia de Oh Dae Su, que es encerrado durante quince años en una prisión ilegal de Seúl, en una habitación con la única compañía de un televisor, a través del cual se instruye y se entrena física y mentalmente para el día en el que consiga escapar por un túnel que él mismo está construyendo. Cada cierto tiempo lo drogan y le visten con nueva ropa. Nadie le da ninguna explicación de por qué está allí y al cierto tiempo deja de pedirla. Gracias al televisor es informado del asesinato de su mujer y de que se le considera sospechoso. Un día lo duermen y lo sacan de la habitación y del edificio. Oh Dae Su ansiará saber por qué ha estado cautivo tanto tiempo y quién se había convertido en su carcelero y ha matado a su esposa para luego soltarle. En su camino de venganza conocerá a Lee Woo, de quien se enamorará perdidamente.

2. Sympathy for Mr. Vengeance




También de Chan Wook Park. Es la película que precede al famoso "Old Boy". Ryo, un joven sordomudo que vive con su novia, que se hace pasar por su hermana, una activista de izquierdas que dice estar relacionada con grupos terroristas norcoreanos, deja sus estudios de arte para mantener a su auténtica hermana, enferma del sistema renal. Consigue 10.000 woks para trasplantarle un riñón, pero él no es un donante apto, por lo que recurre al mercado negro. Allí acuerdan un trato: el riñón de Ryo y el dinero por el riñón compatible. Sin embargo, es drogado y le arrebatan el dinero y su riñón. Al día siguiente le comunican del hospital que ya hay donantes disponibles: Ryo necesita el dinero. Su novia le anima a realizar un secuestro que se acabará truncando y que llevará a una doble venganza: Ryo contra los traficantes de órganos y el padre de la niña secuestrada contra Ryo.

3. Sympathy for Lady Vengeance




Tercer film sobre la venganza de Chan Wook Park que es relativamente más suave y extraño que los dos anteriores. Geum-ja abandona la cárcel tras veinte años acusada por haber asesinado a un niño que había secuestrado. El crimen conmocionó al país tanto por su brutalidad como por la belleza y juventud de su malhechora. Lo cierto es que ella no fue la auténtica asesina. Ahora en libertad buscará vengarse de su cómplice de secuestro, el cual es maestro. Es una película que se construye con continuos flashbacks y que destaca sobre todo por su final, por el brutal modo de cometerse la venganza.

4. Encontré al diablo




"Encontré al diablo" es una película de Kim Ji Won en la cual un asesino psicópata (interpretado por Chio Min Sik) que conduce un autocar escolar se dedica a liquidar y a descuartizar mujeres que encuentra en las soledades de los parques a horas intempestivas para luego venderlas a sus amigos caníbales. Una de las víctimas es la esposa de un policía, quien decidirá tomarse la justicia por su mano. La rivalidad entre protagonista y antagonista es la que une este relato de venganza.

5. No mercy (Sin perdón)




Dirigida por Kim Woo-hyung.  Aunque pueda resultar algo aburrida por la lentitud de su trama merece la pena aguantar hasta el final, que es absolutamente demoledor. Mucho menos sangrienta que las anteriores destaca por ser una buena película policíaca. La policía investiga el asesinato de una joven a las orillas del río Keum. El cuerpo aparece mutilado y todas las pruebas apuntan a un activista medioambiental que pretende salvar la fauna del río y que habría cometido el crimen para dar publicidad a su causa, pero tras todo esto subyace una brutal historia de venganza, de un crimen olvidado, de una violación impune gracias a un corrupto forense, cuya hija será secuestrada y deberá sacar del calabozo de la comisaria al activista, que tiene todas las pruebas en su contra.

6. Confessions



De acuerdo que ésta no es coreana, sino japonesa, pero igualmente es una gran película oriental sobre la venganza que no tiene desperdicio. Es tan genial que puede permitirse el lujo de introducir monólogos de media hora y mantener una trama dinámica y envolvente. Su director es Tetsuya Nakashima. Una profesora de instituto anuncia a su clase que se despide de la escuela debido a la muerte reciente de su hija de 4 años. La policía sospecha que fue un accidente: la niña apareció ahogada en la piscina del centro. Sin embargo, la profesora sabe que su hija fue asesinada y que los culpables fueron alumnos de su clase. Para vengarse les infecta la leche que toman habitualmente en el instituto con VIH.