sábado, 10 de febrero de 2018

Llenos de vida, de John Fante



John Fante es un reconocido novelista y guionista que a comienzos de los 1950s ha conseguido la suficiente solventura económica como para comprarse un chalet cercano a los estudios de Hollywood y poder permitirse tener a su primer hijo con su mujer Joyce. La narración comienza a los pocos meses de embarazo de esta y nos muestra a un John ligeramente esperanzado frente a los caprichos y a la inestabilidad emocional de una esposa que lo detesta y lo ama según le da. John intenta engañarla con otra, pero se siente incapaz. Es un hombre cobarde, cargado de inseguridades, y así le tratan sus familiares más allegados. Cuando el reluciente suelo de la cocina se venga abajo por un ataque descontrolado de termitas, su mujer se negará a pagar a un albañil para que lo arregle, por lo que John se verá obligado a acudir a su padre, Nick Fante, un campesino prejuicioso y dictatorial que le martirizaba cuando era pequeño, pero que teniendo experiencia en el sector y no cobrando un duro es la mejor baza para que el importe invertido en la casa no haya sido en balde.

Fante construye una novela de autoficción con importantes chispas de inteligencia y un humor variopinto cuyos diálogos no son quizás los mejores de la historia de la literatura, pero que guarda un mensaje enternecedor que cala hondo en el lector y que le lleva a pasar momentos bastante agradables. Toda la novela gira en torno a la cobardía de Fante, que no quiere ser padre ni hombre ni adulto y que no le queda más remedio que afrontar una realidad ineludible. John se nos muestra como un auténtico "calzonazos", sin criterio ni voz ni voto, que sólo quiere esconderse para llorar y que se muestra incapaz para comprender el complejo mecanismo que le rodea. Su mujer, ante la alarma del parto, vagabundea de un clavo ideológico a otro para salvarse, ya que sabe que la mano que le tiende su marido, por muy buen intencionada que esté, es provisional y agarrarse a ella podría traerle más problemas que beneficios a largo plazo. Por otro lado, el papá Fante representa para John la personificación de sus miedos más profundos: la tiranía del padre que gobierna sobre sus hijos y controla todo lo que tienen que hacer. John teme convertirse en su padre con el bebé que está en camino. A esta peculiar familia habría que sumarle la madre de Fante, una mujer que depende emocionalmente y en grado máximo del sino de sus hijos y que cada vez que ve a alguno finge que se desploma en el piso, y el catequista de Joyce, que se comporta como el clásico "cura metomentodo" que se cree con el derecho divino de juzgar a quien le venga en gana.

La historia que se nos narra es, como se podrá entender, desenfadada y entretenida. El texto es ágil y asequible y recuerda en su estilo remotamente a algunas novelas del Paul Auster de Brooklyn Follies. Lo cierto es que me lo he pasado muy bien leyéndola y eso se lo agradezco a Cities (Das Bücherregal), que me la recomendó a finales del pasado año. Tenéis más reseñas de Llenos de vida en Cuchitril Literario y Un libro al día



4 comentarios:

  1. Me alegro de que te haya gustado. Desde que me topé con Fante le tengo echado el ojo a un volumen que repila sus cuatro novelas sobre su álter ego, Baldini. Pinta super bien,
    a pesar de ese prólogo a cargo de Kiko Amat, que ya me está poniendo a la defensiva. Y como siempre gracias por el link.

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    1. Tú piensa que lo importante está firmado por Fante y no por Amat. De todas formas, no conozco nada del tal Kiko, pero me da la sensación de que no se le tiene en muy alta estima.

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  2. Me encanta Fante, y aunque esta novela me pareció ligeramente inferior a Camino de los Ángeles o a la magistral Pregúntale al polvo (sobretodo en lo que a riesgo formal respecta), es ciertamente buenísima. Gracias por la reseña.

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    1. Hola, Oriol. Es la primera que leo de él. Me apunto "Camino de los Ángeles" y "Pregúntale al polvo". Gracias a ti por pasarte por aquí y dejar tus recomendaciones. Son siempre bien recibidas.

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