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viernes, 25 de diciembre de 2020

Mis lecturas favoritas de 2020

 


Este ha sido el año en el que más libros he podido leer. La pandemia mundial nos ha obligado a permanecer más tiempo del que nos gustaría a muchos en casa y, como tantos otros, he destinado buena parte de ese tiempo a la lectura. A pesar de eso, mis elecciones han estado muy condicionadas por dos factores: la inminente Oposición al Cuerpo Docente de Secundaria y la elaboración de mi Trabajo Fin de Máster sobre splatterpunk en español. Por todo ello, es lógico la gran cantidad de reseñas de literatura española que ha ido apareciendo en esta esquina desde que en enero decidí volver a retomar este espacio. Este también es, en buena parte, el motivo de la falta de equidad entre autores y autoras leídos y la escasez de literatura extranjera reseñada. A pesar de ello, he podido leer a varios clásicos universales, reconciliarme con alguno, descubrir nuevas autoras y organizar un mes temático a la ciencia ficción (que se repetirá el año que viene). La lista de libros leídos alcanza los 71 títulos (42 más que el año anterior), por lo que, en general, estoy muy contento.

He leído 19 libros escritos por mujeres y 50 escritos por hombres, más dos novelas escritas a ocho manos donde participan tres autores y una autora.

Como es habitual, el género más leído y reseñado sigue siendo la novela. He leído 53 novelas y reseñado 42. Le sigue el libro de relatos: 14 leídos y 8 reseñados. Además, he leído un ensayo político, dos obras de teatro y un poemario. 

Dicho esto, les dejo con las que han sido mis lecturas del año.


David Copperfield, de Charles Dickens


El resto de lecturas de esta lista ocuparían un merecido segundo lugar si esto se tratara de un ranking. Ya lo dije en la reseña, David Copperfield no solo es una de mis mejores lecturas del año, sino una de las más memorables novelas que he leído en mi vida. Con razón era la obra predilecta de un clásico entre los clásicos como es Charles Dickens. Si no saben qué regalar en la mañana de Reyes, esta puede ser una brillante elección. Y, además,... ¡viene ilustrada!









La isla y los demonios, de Carmen Laforet


2021 será el año de Carmen Laforet y, aunque La isla y los demonios está un par de peldaños por debajo de Nada, no deja de ser una novela magnífica sobre la vida en la posguerra española. Especialmente destinada a quienes vivan en las Islas Canarias o hayan parado alguna vez en ellas y guarden buenos recuerdos.











Marionetas de sangre, de Juan Díaz Olmedo


Si lo que buscas es una novela de horror diferente que se sumerja en el mundo gótico y que cuente con unas protagonistas llenas de carisma, muy posiblemente esta sea tu novela. Marionetas de sangre es una reformulación del mito del vampiro (o, mejor dicho, de las vampiresas) mediante el uso de una trama realista y llena de ambigüedades.











Padres e hijos, de Iván S. Turguénev


La novela rusa más europea de todo el siglo XIX sigue resultando fresca y enamora por la complejidad de los personajes, aunque ya sabéis de mi debilidad por ciertos clásicos rusos. 












El mundo interior, de Robert Silverberg


Con esta novela abrimos el mes de la ciencia ficción en octubre. Como ya dije en su momento, el urbanismo es un tema que me encanta, lo que hacía muy evidente que esta novela me fuera a gustar. A todo ello se le suma la ambientación distópica y los momentos totalmente alucinados de una trama donde los personajes son pequeñas hormigas esclavas de un sistema que acabará resultando su ruina.










El cuento de la criada, de Margaret Atwood


Continuando con el mes de la ciencia ficción, también pude leer esta emblemática novela de Margaret Atwood. He decir que, a pesar de estar aquí, me hubiera gustado mucho más si no me hubiera visto antes la serie de Hulu. No obstante, son los pequeños cambios con respecto a esta (que solo se pueden llevar a cabo en un libro) los que la hacen destacar sobre el resto.










Los desposeídos, de Ursula K. Le Guin


El subtítulo debería ser algo así como "densa, pero compensa". Esta novela es una absoluta maravilla por todos los planteamientos previos que tiene el lector y que se ven removidos por las distintas acciones y reflexiones de los personajes, en especial del protagonista, ese científico anarquista que tiene la fórmula secreta para que sus vecinos capitalistas gobiernen el universo.










El retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde


Otro clásico más. Y es que me cuesta mucho dejarlos fuera porque los clásicos suelen serlo por algo. En este caso estamos ante la novela decadente por excelencia y uno de los mejores ejemplos de la estética modernista. Es la única novela de su autor, pero en ella sintetiza buena parte de su pensamiento, al tiempo que construye una trama y unos personajes verdaderamente memorables.










Pájaros de América, de Lorrie Moore


Un conjunto de relatos inquietantes sobre la sociedad estadounidense en pleno cambio de milenio. Sorprende por la calidad de los mismos y por el mal cuerpo que dejan tras ser leídos. Un gran descubrimiento, sin duda.



















Otras obras muy destacables que he leído este año son:

  • Hela, de José Ángel Conde
  • Código binario, de Fernando Codina
  • Cuentos completos, de Carmen Martín Gaite
  • N.P., de Banana Yoshimoto
  • Gritos sucios: una antología splatterpunk, VV. AA.
  • La dama del lago, de Raymond Chandler
  • El talento de Mr. Ripley, de Patricia Highsmith
  • La cruz y el cerdo, de Nieves Guijarro Briones
  • El camino, de Miguel Delibes
  • Psicosis, de Robert Bloch
  • La institución, de Jorge P. López

Este año, todas las obras de la lista (salvo Gritos sucios y La institución) han sido debidamente reseñadas y podéis encontrarlas en la esquina por si queréis indagar en alguna de ellas.

La esquina volverá en enero.
Felices fiestas y feliz año.

martes, 29 de septiembre de 2020

Octubre, mes de la ciencia ficción

 



Después de un mes muy pausado de lecturas, llega un octubre cargado de entradas para esta esquina. Lo cierto es que llevo más de un año queriendo hacer un mes temático. Siempre he creído que el mes más idóneo para esto en mi caso es octubre. Al principio pensaba dedicarlo a narrativa de terror, pero lo cierto es que en los últimos meses han ido apareciendo por aquí varias reseñas de este género o de géneros que se acercan. Por ello, y porque casi no he traído prácticamente nada de ciencia ficción, he preferido dedicar este octubre a ella. Se viene un pequeño maratón de reseñas y otras entradas más relacionadas con el mundo de la ciencia ficción publicada en español. Aprovecho, además, que octubre es un mes en el cual se suele reivindicar a la escritora para dar más visibilidad a las de este género, por lo que me he decantado por dos clásicas y dos modernas. No obstante, eso no significa que no haya autores masculinos como comprobaréis abajo. Sin más dilación, comparto el calendario de publicaciones con vosotros:

*El mundo interior, de Robert Silverberg (2 de octubre)

*Kentukis, de Samanta Schweblin (6 de octubre)

*Los desposeídos, de Ursula K. Le Guin (9 de octubre)

*Ruha / Alma, de Caryanna Reuven (13 de octubre)

*El cuento de la criada, de Margaret Atwood (16 de octubre)

*Extra (20 de octubre)

*Hela, de José Ángel Conde Blanco (23 de octubre)

*Extra (27 de octubre)

*Código binario, de Fernando Codina Rodríguez (30 de octubre)

A propósito del diseño de la imagen de la cubierta de Los desposeídos, deciros simplemente, que es trabajo de mi amiga Irene Requena Berdún. Podéis seguirla en Instagram (@iru_designer) y apoyar su trabajo compartiéndolo en redes sociales. También podéis solicitar sus servicios en http://www.irudesigner.com/  Es una gran profesional, pone pasión en lo que hace y le tengo mucho aprecio.

Dicho esto, lean mucho, coman con moderación y namasté.



viernes, 27 de diciembre de 2019

No me he muerto + Mis mejores lecturas de este 2019


La actividad en el blog habla por sí sola. Cada vez tengo más trabajo encima y menos tiempo y ganas para leer. Por no hablar ya de escribir para este espacio. Me siento completamente incapaz de escribir una buena reseña a día de hoy. Todo me sobrepasa; todo me satura. De que volveré por aquí, que no os quepa la menor duda. Eso sí, ¿cuándo? No puedo decíroslo aún. Pero volveré. Esta esquina siempre ha sido mi segunda casa. 

Por otro lado, aprovechando las fechas, quería dejaros algunas de mis recomendaciones literarias para el 2020. Aunque me moleste decirlo, esta vez me limitaré solo a daros una lista de títulos que a mi criterio han resultado ser, por unas cuestiones u otras, buenas elecciones.

1. Espera a la primavera, Bandini. John Fante
2. El corazón es un cazador solitario. Carson McCullers
3. Zombi. Juan Díaz Olmedo
4. La letra escarlata. Nathaniel Hawthorne
5. Trabajos forzados. Dalia Galateria
6. Los chicos de las taquillas. Ryu Murakami
7. Las doce sillas. Ilf y Petrov
8. La carne y la pared. Àlex Martín Canals

Nada más por el momento. 
Lean mucho, coman con moderación y namasté. 


sábado, 29 de diciembre de 2018

Mis lecturas favoritas de 2018, algunos datos y propósito lector para 2019



 1.

Este año tenía pensado batir mi récord personal de lecturas y, aunque al final no he podido lograrlo (por los pelos), he disfrutado leyendo algunos de los títulos que posiblemente marquen mi vida como lector. Aparte de superar la marca de los 67 libros, también tenía pensado equilibrar mis hábitos de lectura leyendo a tantas escritoras como escritores tras darme cuenta de que la mayoría de los libros que había leído previamente estaban casi en su totalidad escritos por varones (alrededor del 95%). Si bien es cierto que en la educación literaria tradicional, ya se adquiera esta en la casa, en el instituto o en la universidad, tiene un canon que apenas contempla a unas pocas mujeres entre sus filas. Como si las mujeres fueran escritores de segunda por el mero hecho de ser mujer, cuando algunas son auténticas titanes de lo literario. Este año hemos vuelto a Highsmith, hemos descubierto a Fitzgerald, a Lina White, a Wharton y a muchas otras. Todo ha sido enriquecimiento y disfrute. (Bueno, menos el primer libro de Banana Yoshimoto, que me ha parecido un amasijo weird a medio concretar adolescente.) 

A pesar de haber multiplicado el número de autoras en mis estanterías, no he cumplido con este objetivo de la balanza, por lo que será el primer y principal propósito de este 2019.

El reparto de libros leídos desglosado por el género de su autor sería el siguiente:

  • Libros leídos en total: 63
  • Libros escritos por hombres: 37
  • Libros escritos por mujeres: 27

Las cuentas pueden no salir porque he contado doblemente la novela Camino de sangre al estar firmada tanto por un autor como por una autora: Bianca Garufi y Cesare Pavese. Además sería interesante añadir que seis de los libros escritos por hombres son textos dramáticos que tuve que leer para mi trabajo final de máster y que, por ello, están aquí más como producto de una obligación académica que como fruto de una elección por el mero placer de leer. 

 2.

Por otro lado, el género de los textos también puede ser un dato importante a tener en cuenta. Quienes me conocen saben de mi devoción por la narrativa en detrimento de otras esferas del arte literario. No es que odie la poesía; muy al contrario, le tengo un fuerte respeto, pero no disfruto leyéndola. No conozco del todo sus reglas y tardo una gran cantidad de tiempo en pasar de una página a otra. Quiero sacarle todo el jugo a cada texto y en la lírica la ambigüedad, la sonoridad y el ritmo marcan las pautas de todo (o casi todo) lo que se crea. Por ello el marcador de textos poéticos leídos entre esos 63 es nulo. Por otro lado, aunque el teatro me gusta, especialmente el más clásico (por sus similitudes con la narrativa), mi situación vital me lleva a no acudir demasiado a las puestas en escena y a que mi interés por el texto en sí se debilite. Prefiero ver puestas en escena grabadas y subidas a Youtube antes que leer guiones teatrales. (Salvo si los escribe Dürrenmatt o Valle Inclán, que ahí sí caigo.). De esta forma, el reparto de libros leídos desglosados en géneros literarios sería el siguiente:

  • Libros leídos totales: 63
  • Novelas: 42
  • Libros de cuentos: 11
  • Textos teatrales: 7
  • Libros de no ficción: 3
  • Poesía: 0

Aunque dude si colocar o no El niño se cuece en la polenta de Aglaja Veteranyi, Duelo de Eduardo Halfon y El asco de Horacio Castellanos Moya dentro de la categoría novelas, voy a permitirme dejar el desglose como está y simplemente mencionarlo. Como habéis podido comprobar, tampoco soy un forofo de los libros de no ficción. No me suelen agradar las biografías (o autobiografías). Primero, porque me cuesta considerarlas géneros dentro de la no ficción. Y segundo, porque me resulta inverosímil y absurdo resumir toda la vida de una persona en un texto, ya ocupe este novencientas páginas. Los ensayos tienen que tocar temas que me interesen mucho o estar muy bien redactados, de lo contrario soy incapaz de leerlos. Y me da igual su trascendencia y todo lo que ello conlleve.

3.

Pasemos ahora al tema de las nacionalidades y de las diferentes representaciones de la cultura imperantes en mi proceso de lectura de este año. Desglosar los 63 títulos por la nacionalidad de origen de sus escritores o escritoras se torna algo complejo, sobre todo si tenemos en cuenta a autores como Vladimir Nabokov, Helen Oyeyemi o Kazuo Ishiguro. Autores emigrantes o de padres emigrantes en cuyos procesos de escritura se mezclan tradiciones muy diversas. ¿Podemos decir que La verdadera vida de Sebastian Knight es una novela rusa o estadounidense si está escrita en inglés para un público británico y desde una perspectiva mixta donde no solo aparece el germen de lo ruso, sino de todo lo británico y lo europeo, sin una marca del Nabokov estadounidense que veremos posteriormente? ¿Podemos desligar una novela como Boy, Snow Bird de las experiencias del pueblo paterno de su autora cuando, situado en un contexto ajeno a lo británico (su nacionalidad), estas experiencias se convierten en el principal soporte de la obra y motor de la trama? Ya os lo digo yo, no. No. No podemos. O podemos, pero sería una mentira a medias. Sin embargo, y aunque la cultura desde la que se escribe tiene una importancia fundamental, las grandes obras de la literatura trascienden, ¿verdad?. ¿Verdad? ¿Verdad o depende? Esta sería cuestión para entrar en un extenso debate; el cual voy a evitar, al menos aquí, porque aún le queda mucho a esta entrada y no es necesario explayarse demasiado en cuál es mi punto de vista en este asunto.

4.

Y ya, sin más dilación, (¡esta vez sí que sí!) los títulos que más he disfrutado leyendo este 2018.

Os recuerdo que esto no es ranking. No considero a ninguno mejor que el anterior. Todos han sido, a su modo, espectaculares.



La hermandad de la uva, de John Fante


Uno de los descubrimientos personales de este año ha sido John Fante. De él he leído un par de novelas. La primera, 'Llenos de vida' me la recomendó Cities en los comentarios de una entrada muy parecida a esta hace un año. A pesar de que a él le parece mucho mejor la que recomendó, esta 'Hermandad de la uva' se me hizo más amena y con un universo (y un final) mucho más poderoso. Los temas aquí parecen ser los típicos de Fante: las peculiares familias arquetípicas italoamericanas (con su arquetípico padre borracho, gruñón y fanfarrón y su arquetípica madre que hace un drama de lo que sea con tal de que sus hijos la cuiden), la lucha de un protagonista por convertirse en escritor en un entorno hostil y, sobre todo, la batalla campal, titánica y generacional entre padres e hijos.





Compañía, de Cristina Cerrada

Os digo ya que este, junto con el título que aparecerá debajo, es uno de los mejores libros de relatos con los que me he topado. Y eso que no tenía muchas esperanzas en él, la verdad. Firmado por una autora española medio desconocida que hará unos diez años ganó un premio regional. Lo admito, lo cogí por la imagen de portada y me sorprendió con creces, mucho más que otros títulos escritos por figuras de mucho más renombre. Dentro de esta joya destacan narraciones como 'Tatuaje', 'Cerdos', 'Amnesia' o 'La laguna interior'. Todos brutalmente críticos y bellos. Muy en la línea de los trabajos de Schweblin aquí reseñados, pero con una mayor crueldad y quizás mejor medidos.




El nervio óptico, de María Gainza

De este volumen de relatos sobre el arte y las relaciones y emociones humanas no vais a poder encontrar una reseña aquí, puesto que aún tengo pendiente la tarea de hacerla. Y llevo con ella a cuestas desde mediados del mes pasado, pero, creedme, no es una tarea fácil. Por otro lado, el libro merece muchísimo la pena. Nos va mostrando diferentes historias con personajes actuales que interrelacionan sus experiencias con la vida y la obra de numerosos artistas, la mayoría pintores, por lo que, además de gozar de una extraordinaria calidad, uno siente que aprende algo al tiempo que disfruta. Tanto si te gusta la historia del arte, como si tu conocimiento de esta es cero patatero, este libro es para ti.






 Ygdrasil, de Jorge Baradit

Otra de las acertadas recomendaciones de Cities. En este caso estamos ante una novela de ciencia ficción muy particular, pues en ella vemos la evolución del posciberpunk hasta sus últimas consecuencias y una confusa, aunque lírica y bella, mezcla de la clásica novela de espionaje con ¿tecnogore y chamanismo? Lo cierto es que 'Ygdrasil' es difícilmente clasificable y, aunque tiene todos los componentes para ser un churrasco, coge vuelo con la suficiente fuerza como para convertirse en un thriller épico.  Además, cuenta con un montón de referencias a los mangas de los 1980s y 1990s y a la animación japonesa como dato para los amantes del género.






Camino de sangre, de Cesare Pavese y Bianca Garufi

'Camino de sangre' es la última obra publicada de Pavese y escrita a cuatro manos con quien se consideró su amante. Lo curioso de este título es que, aunque había leído otros textos del italiano, hasta el momento ninguno de ellos me había parecido nada del otro mundo. Quiero decir, Pavese es un gran escritor y tiene textos de una indiscutible calidad. Sin embargo, siempre le encontraba algo que le faltaba para entusiasmarse. Ese hueco es el que llena Garufi. En la novela ambos escritores se repartieron los capítulos: los impares eran narrados por Pavese desde la perspectiva de un personaje y los pares por Garufi desde la de otro. Y, aunque suene raro decirlo (porque Pavese es Pavese todo lo que queráis) disfruté mucho más con la parte de ella. Me pareció más inteligente, sutil, cruda y bella. Y es por Garufi por lo que 'Camino de sangre' está en esta lista.


La verdadera vida de Sebastian Knight, de Vladimir Nabokov

'La verdadera vida de Sebastian Knight' son muchas novelas dentro de una misma. Se presenta como un libro biográfico que el hermano biológico de Sebastian Knight escribe a su memoria. Mr. Knight, que de nacimiento era ruso aunque intentara ocultarlo, era un enrevesado escritor de vanguardias con una calidad y un reconocimiento, según podemos entrever, similar a James Joyce. Nuestro protagonista escribe este texto para defender a su hermano, o al menos eso dice, pues hacia él se ve impulsado tanto por sentimientos de amor como de odio. La envidia y la admiración se entretejen confeccionando una extraña relación fraternal a la que el narrador quiere poner fin después del entierro y no sabe cómo. La narración toca géneros como la biografía, la crónica periodística, el relato de viajes o la crítica literaria con excelente éxito. Me sorprende que sea una de las obras menos conocidas del autor. De las que he leído suyas es mi favorita, sin duda.



Boy, Snow, Bird, de Helen Oyeyemi

Siendo un drama familiar en dos generaciones de mujeres a mediados de siglo XX en mitad de algún lugar de Estados Unidos, 'Boy, Snow, Bird' destaca por los juegos mentales y el tremendo plot twist sucedido a mitad de narración. Oyeyemi no solo nos descubre a nuestro 'yo' prejuicioso, sino que, además, nos lo lanza a la cara. Esta es una de esas novelas que uno comienza leyendo sin mucho interés y que se crece poco a poco para acabar dándonos una lección sobre nosotros mismos. En su momento me gustó, pero ha sido el paso de los meses, la reflexión en torno a 'Boy, Snow, Bird', y su diálogo con otros textos posteriores, lo que le ha asegurado un puesto en este listado.







El desayuno de los Campeones, de Kurt Vonnegut

Es considerada por muchos aficionados y entendidos en el autor su mejor novela. 'El desayuno de los campeones' es pura dinamita. Cada página es un ataque contra todo sistema. Cada diálogo, una radiografía del ser humano. Su final es uno de los mejores que jamás habré leído. ¡Y viene acompañado de ilustraciones superpunkys realizadas por el propio Vonnegut! ¿Qué más se puede pedir?










EXTRA: Tiempos de Swing, de Zadie Smith

Aunque aún me quedan algunas páginas y a riesgo de arrepentirme después, creo poder afirmar que 'Tiempos de Swing' está siendo una de las mejores lecturas del año. Aún no sé bien cómo lo hace, pero Smith me tiene enganchado al libro de una forma en la que no estaba desde hace meses. Y eso se lo tengo que agradecer. 'Tiempos de Swing' toca muchos temas de valor. Habla de la amistad, de las relaciones de pareja, de las relaciones entre padres e hijos, de los conflictos étnicos de pertenencia o procedencia, de los sueños en pugna con la vida, del poder del dinero y de la influencia y, sobre todo, de la realidad de que vivimos en varios mundo más allá del que conocemos.








5.

Hablemos de propósitos:

  • Leer equilibradamente textos tanto de hombres como de mujeres.
  • Superar la marca personal de los 67 títulos.
  • Proseguir con los autores descubiertos (Banana Yoshimoto, Penelope Fitzgerald, Pilar Pedraza, Cristina Cerrada, Eduardo Halfon, John Fante, etc.) y con los que se van encumbrando como mis favoritos (Kazuo Ishiguro, Adolfo Bioy Casares, Kurt Vonnegut, Samanta Schweblin, etc.)
  • Reducir la lista de pendientes (Coetzee, Atwood, Bernhard, Murdoch, Kerangal, etc.)
  • Introducirme en tradiciones literarias poco conocidas.
  • Leer a autores indie o publicados por pequeñas editoriales.

6.

Espero que la entrada no haya resultado excesivamente densa. Había mucho que comentar y me apetecía hacerlo. ¿Cómo ha sido vuestro año lector? ¿Hay algún texto que os haya impactado? ¿Qué pensáis de todo esto? Me despido desde esta Esquina, deseándoos lo mejor para este nuevo año en el cual entramos. Abrazos y namasté.


miércoles, 26 de diciembre de 2018

Mis lecturas favoritas del año 2017




Aunque pueda parecerlo, no. NO ME HE EQUIVOCADO DE AÑO. Conozco el momento temporal en el cual vivo inserto. Sin embargo, esta, que debería haber sido una de las entradas más importantes hace doce meses, se quedó sin realizar y fue sustituida por cuatro libros que recomiendo (y sigo recomendando) vivamente a pesar de no haber sido reseñados en esta Esquina. Pensando en que nunca es tarde para dar a conocer buenos títulos y siendo conscientes de que para los lectores el tiempo es oro y siempre es más agradecido leer algo bueno que algo regulero (o mediocre), pensando también en que el tiempo reposado tras la lectura de muchos de estos títulos ha contribuido a filtrar el grano y a mejorar esta selección, damos paso a aquellos libros que leí en 2017 y que son, a mi parecer, auténticas joyas de la narrativa.

Antes que nada debo aclararos que los títulos no están ordenados de mejores a peores, pues disfruté enormente con todos ellos.

El núcleo del disturbio, de Samanta Schweblin

 

Comenzamos con la única escritora de esta entrada. En junio del año pasado descubrí la prosa de esta mujer a partir de su primer libro de cuentos. Tras la lectura de otros dos más y pendiente aún de sus dos 'novelas' ('Distancia de rescate' y la recientemente publicada 'Kentakis') debo deciros que este es el mejor libro que he podido disfrutar de Schweblin. El núcleo del disturbio, el conflicto entre los seres humanos y las fuerzas egoístas que los mueven es el origen creativo de una de las mejores cuentistas actuales en castellano. Relatos como 'La pesada valija de Benavides', 'El momento', 'Hacia la alegre civilización de la capital' o 'Mujeres desesperadas' (varios de ellos incluidos posteriormente en 'Pájaros en la boca') hacen aquí su primera aparición. Después de 80 títulos estas historias siguen presente con mucha fuerza en mi memoria. 





 Cuna de gato, de Kurt Vonnegut


Quienes hayan leído previamente a Kurt Vonnegut coincidirán conmigo en que 'Cuna de gato' no destaca por ser una de sus mejores novelas en cuanto a calidad literaria se refiere. El texto se siente acelerado. Los capítulos son extraordinariamente breves y el final parece asomarse demasiado pronto. Sin embargo, tiene elementos verdaderamente memorables e imágenes potentísimas. La crítica al ser humano con su particular tono humorístico ya estaba presente en la primera novela del estadounidense. La crisis de la república bananera donde se ambienta la novela y las conspiraciones para controlar el Hielo9, junto con la fiebre local por esa extraña religión autoasumida como mentira que es el bokononismo hacen de esta novela una de las historias más originales, hilarantes y crudas que he leído en mi vida. ¡Narices! ¡El bokononismo debería existir!




El rey de amarillo, de R. W. Chambers



'El rey de amarillo' es una recopilación de relatos inusual que me hizo disfrutar del viejo terror gótico como hacía mucho tiempo que no lo hacía. La mayoría de los textos giran en torno a un supuesto libro maldito que da título a la colección y que hace enloquecer a quien lo lee. Casi todos ellos se sitúan en el espacio temporal de Chambers, pero uno, quizás el mejor de ellos, lo hace desde una distopía futura donde el libro ha sido prohibido y censurado y donde dos amigos sospechan que el otro lo ha leído en secreto. 'El rey de amarillo' retoma el universo de Carcosa creado por Ambroise Bierce y anuncia en cierta forma la llegada de un pilar para este nuevo género de terror cósmico: H. P. Lovecraft. También sirvió como referencia para la primera temporada de la popular serie de televisión True Detective, la cual espero poder ver pronto.





Las batallas en el desierto, de José Emilio Pacheco



Todo un clásico de las letras mexicanas desgraciadamente desconocido en mi país, pero con una prosa apabullante. Leí 'Las batallas en el desierto' en una sola tarde, pero me emocionó para todo el resto del año. Su reseña fue una de la más entusiastas de la historia de esta Esquina y sigo manteniéndola como el recuerdo del bello acontecimiento de encontrar esta pequeña joya literaria. 'Las batallas en el desierto' junto a la poesía de Cernuda posiblemente sea uno de los mejores ejemplos de discursos sobre la lucha perdida del deseo frente a los míseros muros de la realidad del mundo y sus normas encorsetantes.







La promesa, de Friedich Dürrenmatt



¿Alguno de vosotros había pensado en serio que no iba a meter a Dürrenmatt en esta entrada? Después de leer siete libros suyos en el breve período de cuatro meses, he de reconocerlo, me he vuelto un gran apasionado de su prosa. No por nada es el escritor más reseñado hasta la fecha en este espacio. De entre todas sus obras, la que más disfruté, aunque seguramente no sea la mejor, es, sin duda, 'La promesa'. En ella hay un juego metaficcional bestial que prosigue y trata de dar una vuelta de tuerca al guión de 'El cebo', película medio española medio alemana dirigida por un polaco (el gran Ladislao Wajda) a mediados de los 1950s y que era uno de mis filmes favortios mucho antes de conocer la existencia de este libro. Dürrenmatt mantiene la intriga característica de una novela policíaca, pero el objetivo es otro: volvernos conscientes de la maldad humana y de la imposibilidad de hacerla frente sin corrompernos. 







Eso es todo. O, al menos, lo es de momento. Quiero decir; en unos días tendréis el listado de este 2018. No volveré a haceros esperar un año más. No estaría bonito. Además de la lista de lecturas,  haremos un repaso del año y del blog que creo que pueden resultar muy interesantes. También haremos las típicas propuestas de siempre que luego cumplimos a medias, pero que siempre hay que hacer porque si no, ni las medias se cumplen. Dicho esto. Felices fiestas, coman con moderación y aprovechen el tiempo para leer mucho. Namasté. 




sábado, 30 de diciembre de 2017

El año del retorno: cuatro novelas que merecieron una reseña que no tuvieron


1. Pnin, de Vladimir Nabokov

 




Pnin es una de las novelas más cómicas y autobiográficas de Vladimir Nabokov. Relata las peripecias de un emigrante ruso que trabaja como profesor universitario en los Estados Unidos y que por no comprender muy bien el inglés y tener "un corazón de oro" sufre las burlas de sus compañeros y amigos. Lo cierto es que Pnin es un personaje enternecedor por el que el lector no puede evitar sentir cierta lástima. No deja de ser una ironía que una joya como esta no fuera reseñada aquí y que La defensa, una obra mucho más floja del mismo autor, sí. El caso fue que el tiempo se me echó encima y para cuando me podía poner a escribir ya se me habían olvidado tal cantidad de detalles que sólo podía haber construido una buena reseña de haberme leído el texto de nuevo . Aún así aprovecho esta entrada conclusiva para recomendarla encarecidamente.


2. Cerca del corazón salvaje, de Clarice Lispector



La experiencia de una lectura como Cerca del corazón salvaje, con su lenguaje femenino único basado en percepciones y sensaciones, fue incapaz de dejarme indiferente. La verdad es que las construcciones verbales de Lispector son asombrosas y hasta cierto punto inefables, o al menos yo, que he tratado de abordar sin éxito su reseña unas cinco o seis veces así lo he encontrado. La historia trata sobre la vida de Julia, sus problemas y su particular forma de ver el mundo. Para Julia sólo hay un lugar sagrado, el que queda más allá de toda convención, donde viven los corazones de los animales salvajes.

 

3. La isla de Hobson, de Stefan Themerson

 



De esta novela sí que tengo una reseña preparada, pero como no le hace ningún tipo de justicia he preferido cuidarme de sacarla. La isla de Hobson es una alucinada novela del polaco-inglés Stefan Themerson con la que vendría a concluir una saga de la cual sólo tenemos esta pieza traducida al español. Con mucho humor su autor crea una narración experimental llena de crítica social y fuertes reflexiones metafísicas (muy desalentadoras en su mayor parte) que se mezclan con una trama política y de espionaje donde se práctica una suerte de surrealismo o de alucinación onírica controlada que dicen que recuerda a autores como Lewis Caroll o Raymond Queneau. Como no he leído a ninguno de los dos, no puedo comprobarlo, pero puedo asegurarles que La isla de Hobson  trata de muchas cosas, todas ellas de gran interés para un servidor: la (des)colonización, los abusos de los gobiernos, el aislamiento de las guerras, los cambios cada vez más rápidos en las modas adolescentes,... Aunque sobre todo trata de que cada una de nuestras vidas son ríos que irremediablemente van a parar al mar que es el morir, donde aún pervive un abanico de posibilidades escandaloso para la consciencia (el ser, el alma o cómo quieran llamarlo) que aún no han sido explorados.

4. Cuando quiero llorar no lloro, de Miguel Otero Silva

 



El hecho de no haber reseñado este maravilloso título de Miguel Otero Silva me llena de una honda tristeza ya que fue un regalo de uno de los mejores profesores que tendré jamás, quien, además, me encomendó la tarea de dedicarle unas palabras a ésta que es una de sus novelas favoritas. Espero poder desquitarme un poco la responsabilidad con este breve comentario de cierre del año. Si bien es verdad que mi intención era incluir lq reseña en la Esquina nada más volviera de mi larga hibernación de más de un año, el tiempo que había pasado sin casi leer hacía que el florido lenguaje del escritor venezolano se me atragantase más de la cuenta. Cuando quiero llorar no lloro es una novela realista que retrata la Venezuela de los años 1950s con toda su crudeza. En sus páginas uno asiste a escenas crudísimas donde la violencia ya se ha convertido en el pan de cada día de un país que quiere llorar y que, de tanto que ha llorado, ya no puede. Al lector se le ponen los pelos de punta mientras acompaña a los tres Victorinos  -protagonistas con el mismo nombre, pero con diferente estatus-, en sus mundos de tristeza y miserias. Apabullante es, además, la ironía empleada por un Otero que mezcla lo elevado con lo más bajo, dignificando así las vidas de los que menos tienen. Una obra realmente esencial dentro de la tradición de la novela social de la que arrepiento no haber hablado antes.


Con esta entrada espero subsanar algunos de los descuidos, literariamente hablando, de mi año. Sería una pena que cuatro novelones así pasaran al olvido para el autor de este blog y para todos vosotros. Os invito a que me digáis las lecturas de vuestro año que no queréis que desaparezcan de vuestro imaginario por nada en el mundo. ¿Qué libros habéis disfrutado más? ¿Alguno ha cambiado vuestra forma de pensar completamente? ¿Habéis encontrado mensajes atronadoramente bellos? El 2018 está a la vuelta de la Esquina y agradecería muchísimo vuestras siempre sabias recomendaciones.

sábado, 15 de julio de 2017

El retorno

Me complace comunicaros a todos que, tras esta larga interrupción, La Esquina de Ese Círculo volverá a abrir sus puertas nuevamente por lo que muy, pero que muy pronto, irán apareciendo por aquí más reseñas de los libros que vaya leyendo. Lamento que el Stand By se haya prolongado tanto en el tiempo. Os animo a que no dejéis de visitar este sitio, que es vuestra casa, y que opinéis y comentéis lo que queráis. ¡Un saludo y felices lecturas!


viernes, 15 de mayo de 2015

Segundo cumpleaños




Un día como hoy de hace dos años decidí fundar esta Esquina. No tenía muy claro por entonces a qué quería dedicar este espacio tan mío como vuestro. Pasaron por aquí comentarios musicales poco acertados por mi parte, intentos de poemas propios –más basura que otra cosa-, creaciones de otros, reseñas de películas y qué sé yo, hasta cuentos míos y reflexiones personales sobre temas que nada tienen que ver ya con lo que se ha convertido La Esquina de ese Círculo. Dos añitos llevamos ya a las espaldas, dos añitos aprendiendo a andar, a hablar y a comer. Dos añitos dándonos de ostias contra el suelo, confundiendo la V con la W y con la U, y manchándonos el delantal de tomate y puré. Dos añitos que han dado para mucho, siendo sólo dos añitos. De momento seguimos aprendiendo. Me han contado que hasta los cinco o los seis no se aprende a leer. Sólo por eso merece la pena seguir intentándolo otros cuantos años más.

Dicho esto les dejo otro intento de reseña aquí abajo de alguien que sabe escribir y leer perfectamente: 

domingo, 31 de agosto de 2014

CERRADO MOMENTÁNEAMENTE POR MUDANZA

Las cosas de la vida...


Pronto me mudaré a mi nuevo piso en Granada y, como de momento no hay Internet, me tomaré unas vacaciones del blog hasta que llegue el técnico de Jazztel a ponernos el ADSL, lo que se traducirá en unas dos semanas y media de baja aproximadamente. Esto no significa que pare de leer, sólo que las reseñas entraran con retraso y, muy posiblemente, todas de golpe. También pienso aprovechar las primeras semanas de septiembre para leer el Decamerón o la Divina Comedia, o, si no tengo mucho que hacer, puede que los dos, ya veré. El resto del mes se lo reservo a Viento del Norte de Elena Quiroga, Los vagabundos del Dharma de Jack Kerouack, El hombre aparece en el holoceno de Max Frisch (con cuya nueva edición de Alpha Decay me hice hace algunos meses) y, probablemente, algo de Thomas Mann, del que llevo queriendo leer algo desde junio, pero nunca encuentro la fuerza de voluntad. Recientemente me han recomendado de él Confesiones del estafador Féliz Krull. ¡Este mes sí, Mann!

Y, dicho esto, nos vemos en un par de semanas. ¡Agur!