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viernes, 25 de diciembre de 2020

Mis lecturas favoritas de 2020

 


Este ha sido el año en el que más libros he podido leer. La pandemia mundial nos ha obligado a permanecer más tiempo del que nos gustaría a muchos en casa y, como tantos otros, he destinado buena parte de ese tiempo a la lectura. A pesar de eso, mis elecciones han estado muy condicionadas por dos factores: la inminente Oposición al Cuerpo Docente de Secundaria y la elaboración de mi Trabajo Fin de Máster sobre splatterpunk en español. Por todo ello, es lógico la gran cantidad de reseñas de literatura española que ha ido apareciendo en esta esquina desde que en enero decidí volver a retomar este espacio. Este también es, en buena parte, el motivo de la falta de equidad entre autores y autoras leídos y la escasez de literatura extranjera reseñada. A pesar de ello, he podido leer a varios clásicos universales, reconciliarme con alguno, descubrir nuevas autoras y organizar un mes temático a la ciencia ficción (que se repetirá el año que viene). La lista de libros leídos alcanza los 71 títulos (42 más que el año anterior), por lo que, en general, estoy muy contento.

He leído 19 libros escritos por mujeres y 50 escritos por hombres, más dos novelas escritas a ocho manos donde participan tres autores y una autora.

Como es habitual, el género más leído y reseñado sigue siendo la novela. He leído 53 novelas y reseñado 42. Le sigue el libro de relatos: 14 leídos y 8 reseñados. Además, he leído un ensayo político, dos obras de teatro y un poemario. 

Dicho esto, les dejo con las que han sido mis lecturas del año.


David Copperfield, de Charles Dickens


El resto de lecturas de esta lista ocuparían un merecido segundo lugar si esto se tratara de un ranking. Ya lo dije en la reseña, David Copperfield no solo es una de mis mejores lecturas del año, sino una de las más memorables novelas que he leído en mi vida. Con razón era la obra predilecta de un clásico entre los clásicos como es Charles Dickens. Si no saben qué regalar en la mañana de Reyes, esta puede ser una brillante elección. Y, además,... ¡viene ilustrada!









La isla y los demonios, de Carmen Laforet


2021 será el año de Carmen Laforet y, aunque La isla y los demonios está un par de peldaños por debajo de Nada, no deja de ser una novela magnífica sobre la vida en la posguerra española. Especialmente destinada a quienes vivan en las Islas Canarias o hayan parado alguna vez en ellas y guarden buenos recuerdos.











Marionetas de sangre, de Juan Díaz Olmedo


Si lo que buscas es una novela de horror diferente que se sumerja en el mundo gótico y que cuente con unas protagonistas llenas de carisma, muy posiblemente esta sea tu novela. Marionetas de sangre es una reformulación del mito del vampiro (o, mejor dicho, de las vampiresas) mediante el uso de una trama realista y llena de ambigüedades.











Padres e hijos, de Iván S. Turguénev


La novela rusa más europea de todo el siglo XIX sigue resultando fresca y enamora por la complejidad de los personajes, aunque ya sabéis de mi debilidad por ciertos clásicos rusos. 












El mundo interior, de Robert Silverberg


Con esta novela abrimos el mes de la ciencia ficción en octubre. Como ya dije en su momento, el urbanismo es un tema que me encanta, lo que hacía muy evidente que esta novela me fuera a gustar. A todo ello se le suma la ambientación distópica y los momentos totalmente alucinados de una trama donde los personajes son pequeñas hormigas esclavas de un sistema que acabará resultando su ruina.










El cuento de la criada, de Margaret Atwood


Continuando con el mes de la ciencia ficción, también pude leer esta emblemática novela de Margaret Atwood. He decir que, a pesar de estar aquí, me hubiera gustado mucho más si no me hubiera visto antes la serie de Hulu. No obstante, son los pequeños cambios con respecto a esta (que solo se pueden llevar a cabo en un libro) los que la hacen destacar sobre el resto.










Los desposeídos, de Ursula K. Le Guin


El subtítulo debería ser algo así como "densa, pero compensa". Esta novela es una absoluta maravilla por todos los planteamientos previos que tiene el lector y que se ven removidos por las distintas acciones y reflexiones de los personajes, en especial del protagonista, ese científico anarquista que tiene la fórmula secreta para que sus vecinos capitalistas gobiernen el universo.










El retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde


Otro clásico más. Y es que me cuesta mucho dejarlos fuera porque los clásicos suelen serlo por algo. En este caso estamos ante la novela decadente por excelencia y uno de los mejores ejemplos de la estética modernista. Es la única novela de su autor, pero en ella sintetiza buena parte de su pensamiento, al tiempo que construye una trama y unos personajes verdaderamente memorables.










Pájaros de América, de Lorrie Moore


Un conjunto de relatos inquietantes sobre la sociedad estadounidense en pleno cambio de milenio. Sorprende por la calidad de los mismos y por el mal cuerpo que dejan tras ser leídos. Un gran descubrimiento, sin duda.



















Otras obras muy destacables que he leído este año son:

  • Hela, de José Ángel Conde
  • Código binario, de Fernando Codina
  • Cuentos completos, de Carmen Martín Gaite
  • N.P., de Banana Yoshimoto
  • Gritos sucios: una antología splatterpunk, VV. AA.
  • La dama del lago, de Raymond Chandler
  • El talento de Mr. Ripley, de Patricia Highsmith
  • La cruz y el cerdo, de Nieves Guijarro Briones
  • El camino, de Miguel Delibes
  • Psicosis, de Robert Bloch
  • La institución, de Jorge P. López

Este año, todas las obras de la lista (salvo Gritos sucios y La institución) han sido debidamente reseñadas y podéis encontrarlas en la esquina por si queréis indagar en alguna de ellas.

La esquina volverá en enero.
Felices fiestas y feliz año.

martes, 4 de junio de 2019

Resumen de lecturas: Abril y Mayo 2019




Como ya podréis suponer por la escasa actividad de la Esquina, no dispongo de tiempo para continuar reseñando con la asiduidad que me gustaría. Esto se debe tanto a un cambio en mi ritmo de vida (actualmente estoy preparando unas duras oposiciones y pretendo hacer otro Master para proseguir con mi formación) como a un cambio en mi estado de ánimo (me encuentro deprimido a más no poder por una serie de circunstancias vitales contra las que no puedo hacer nada). Todo en conjunto hace que pierda gran parte del entusiasmo que tenía antes a la hora de subir entradas. No obstante, sigo leyendo y como sigo leyendo no quiero dejar pasar esta ocasión de haceros un breve resumen de los libros que han caído en mis manos en los dos últimos meses. 

Aunque al principio pensaba fusilarlos por orden de lectura, al final he decidido separarlos por bloques temáticos (por decirlo de alguna forma), de manera que si a alguien no le interesa un punto en concreto pueda saltárselo y felices los cuatro.

Amélie Nothomb



Es, sin duda, la escritora cuyas obras he devorado con más interés. Quería saber si era capaz de escribir algo más que no fuera acerca de sí misma y evidentemente lo es. Queda así demostrado en Riquete el del copete (una adaptación posmoderna de la conocida fábula de Perrault), donde un chico feísimo y superdotado se enamora de una chica bellísima, pero poco avistada. El caso es que la obra promete mucho. Digo, promete, porque cumplir cumple poco. Recuerda a la tormentosa edad de la adolescencia donde todos nos hemos sentido unos bichos raros hasta encontrar ese amor que (¡vaya casualidad!) también se siente como nosotros. Y la obra ahí toca fondo. Para agravar el asunto, el final es azucaradamente forzado y poco satisfactorio. De hecho, la belga siente que se tiene que excusar, que es lo peor que puede hacer un escritor. Denota una inseguridad grandísima pedir disculpas por ciertos detalles de una obra de arte. Ya cuando te enteras de que esta mujer dice escribir cuatro novelas al año; la forma en la cual uno se toma las disculpas varía. No ocurre lo mismo con Estupor y temblores o El sabotaje amoroso, novelas mucho más antiguas de Nothomb, donde no adapta nada y solo habla de sus primeras experiencias laborales y amorosas respectivamente. Y que son dos joyas muy recomendables. Pero por qué solo me es interesante la vida de Nothomb. ¿Es una autora que vive de las rentas de su pasado como la vieja heredera de una familia de nobles castellanos? ¿Por qué cojea tanto cuando sale de sí misma? ¿Cómo de grande tiene el ombligo? Tengo pendiente Barba Azul (otra adaptación de Perrault, espero que en otra línea), pero tardará en llegar.  Estoy un poco intoxicado de la autora.



Literatura del Holocausto



A mediados de marzo pude cumplir mi sueño de viajar a Cracovia. Desde allí, un amigo y yo tomamos un interurbano destino Oswieciem, localidad situada a unos 40 kilómetros y que es conocida principalmente por el museo de memoria histórica de Auswitch-Birkenau. Efectivamente, allí estábamos los dos monigotes con una sensación térmica de menos quince grados contemplando dos lugares malditos donde se habían cometido las mayores vergüenzas de la historia de la humanidad. Mi experiencia allí me hizo darme cuenta de muchos aspectos de mi vida y comprender un poco más a las personas a mi alrededor durante el resto de mi estancia en Cracovia. También me sirvió para animarme a leer libros sobre el tema. Uno de ellos fue Huellas de la polaca Ida Fink: una recopilación de cuentos que tenía pendiente desde mi segundo año de carrera y que siempre había postergado porque me imponía mucho lo que se narraba. Otro fue El orden del día del francés Eric Vuillard. El primero es mucho más crudo y nos trata historias desde el punto de vista de los oprimidos, cómo ellos se esconden, padecen hambre y enfermedades y pierden a sus seres queridos. La prosa de Fink es lapidaria y junto a los cuentos, la edición de Errata Naturae incluye dos piezas breves de teatro de extraordinaria calidad. Por otro lado, el libro de Vuillard se centra más en la complejidad diplomática y política que implicó el Anschluss. Es decir, la anexión de Austria en el 1938 a la Alemania Nazi. Te habla de cómo las megacorporaciones apoyaron el gobierno de Hitler por su solidez, haciendo oídos sordos a los bestiales rumores que se escuchaban en la calle, y cómo muchas de las cuales sobreviven a día de hoy. También tiene una parte interesante sobre los juicios de los crímenes del nazismo. Lo curioso y lo que más agiliza el texto es su omisión de los principales vaivenes de la guerra, que se dan por sobreentendido al no pretender ser una novela bélica como tal.



Incomprendidos



En este apartado tenemos hasta cuatro novelas que tocan la incomprensión o la falta de comunicación entre personas como uno de sus temas principales: La ciudad feliz (Elvira Navarro), El corazón es un cazador solitario (Carson McCullers), Zombi (Juan Díaz Olmedo) y La letra escarlata (Nathaniel Hawthorne). Cada uno nos habla de temas similares desde perspectivas diversas, lo que hace que agruparlas aquí se antoje un poco artificioso, pero como es mi Esquina, me lo voy a permitir. De la primera obra no diré mucho, puesto que tenéis la reseña aquí. De la segunda es demasiado lo que hay que decir como para resumirlo en un espacio tan breve. Digamos que Carson McCullers escribe una novela por y para los marginados donde entran los soñadores que nunca alcanzarán sus metas. De la tercera novela quiero hacer una reseña, puesto que no hay muchas en la red y el trabajo en edición me ha encantado. Toca además mi lado más psycho killer, pues narra la historia de unos enfermos terminales que luchan a muerte y graban vídeos porno en Internet, consiguiendo así algún dinero que invierten en drogas duras. ¡Eso sí que es vivir el día a día como si fuera el último! La cuarta y última novela de esta sección es un clásico fundacional estadounidense. Sobre él les voy a dejar una reseña de Un libro al día, con los que coincido bastante. Hawthorne es un maestro de la palabra bien dicha, pero esta historia se antoja demasiado lenta para un lector de nuestra era. 




John Fante y James M. Cain



De Fante hemos leído dos obras de la saga Bandini: Espera la primavera, Bandini y Pregúntale al polvo. Soy partidario de la opinión impopular de que la primera es mucho mejor obra que la segunda, pero eso ya os lo argumentaré a lo largo de este mes de junio en su reseña (que está escrita a mano, como ya comenté en la anterior entrada, pero que me da mucha pereza mecanografiar). En un ambiente muy similar se ambienta El cartero siempre llama dos veces, una, por aquel entonces, atípica novela policíaca que ya reseñamos la semana pasada. De Cain estoy leyendo también Pacto de sangre, una novela posterior, pero que innova poco o nada en relación con el cartero. Dentro de las novelas policíacas atípicas habríamos de mencionar también a Hipnos de Javier Azpeitia, ganadora del Hammet en su día y reseñada aquí.















Teatro clásico francés



Como entremeses he ido intercalando lecturas más pesadas con textos teatrales franceses del siglo XVII. Han caído dos de Jean Racine (Fedra y Andrómaca) y uno de Moliere (Tartufo).  De Racine he de decir que Fedra me ha gustado mucho más por ser mucho menos pretenciosa, si bien es cierto que ambas parten de la típica historia griega de amoríos imposibles que acaba en la típica tragedia con muertes románticas (fuera de escena, eso sí, ¡que los franceses de esa época eran muy impresionables!) y donde nadie es feliz. Recuerda a Shakespeare, aunque con mucha menos fuerza y con soliloquios innecesarios y tediosísimos para alguien que haya ido, como yo, cuatro veces al teatro en toda su vida. De Tartufo me queda deciros que me ha gustado mucho más, aunque no deje de ser un episodio malo de una sitcom española de esas que te ponen en la Uno por las tardes. Eso sí, quizás sin un personaje tan ladino como Tartufo no existirían esas sitcom.






Hasta aquí lo que he leído los dos últimos meses, que sin ser mucho tampoco es poco. Espero que hayan disfrutado y nos vemos próximamente. Puede que mantenga el formato y lo intercale con reseñas. A fin de cuentas, no me desagrada lo más mínimo. 

Dicho esto, lean mucho, coman con moderación y namasté.



sábado, 29 de diciembre de 2018

Mis lecturas favoritas de 2018, algunos datos y propósito lector para 2019



 1.

Este año tenía pensado batir mi récord personal de lecturas y, aunque al final no he podido lograrlo (por los pelos), he disfrutado leyendo algunos de los títulos que posiblemente marquen mi vida como lector. Aparte de superar la marca de los 67 libros, también tenía pensado equilibrar mis hábitos de lectura leyendo a tantas escritoras como escritores tras darme cuenta de que la mayoría de los libros que había leído previamente estaban casi en su totalidad escritos por varones (alrededor del 95%). Si bien es cierto que en la educación literaria tradicional, ya se adquiera esta en la casa, en el instituto o en la universidad, tiene un canon que apenas contempla a unas pocas mujeres entre sus filas. Como si las mujeres fueran escritores de segunda por el mero hecho de ser mujer, cuando algunas son auténticas titanes de lo literario. Este año hemos vuelto a Highsmith, hemos descubierto a Fitzgerald, a Lina White, a Wharton y a muchas otras. Todo ha sido enriquecimiento y disfrute. (Bueno, menos el primer libro de Banana Yoshimoto, que me ha parecido un amasijo weird a medio concretar adolescente.) 

A pesar de haber multiplicado el número de autoras en mis estanterías, no he cumplido con este objetivo de la balanza, por lo que será el primer y principal propósito de este 2019.

El reparto de libros leídos desglosado por el género de su autor sería el siguiente:

  • Libros leídos en total: 63
  • Libros escritos por hombres: 37
  • Libros escritos por mujeres: 27

Las cuentas pueden no salir porque he contado doblemente la novela Camino de sangre al estar firmada tanto por un autor como por una autora: Bianca Garufi y Cesare Pavese. Además sería interesante añadir que seis de los libros escritos por hombres son textos dramáticos que tuve que leer para mi trabajo final de máster y que, por ello, están aquí más como producto de una obligación académica que como fruto de una elección por el mero placer de leer. 

 2.

Por otro lado, el género de los textos también puede ser un dato importante a tener en cuenta. Quienes me conocen saben de mi devoción por la narrativa en detrimento de otras esferas del arte literario. No es que odie la poesía; muy al contrario, le tengo un fuerte respeto, pero no disfruto leyéndola. No conozco del todo sus reglas y tardo una gran cantidad de tiempo en pasar de una página a otra. Quiero sacarle todo el jugo a cada texto y en la lírica la ambigüedad, la sonoridad y el ritmo marcan las pautas de todo (o casi todo) lo que se crea. Por ello el marcador de textos poéticos leídos entre esos 63 es nulo. Por otro lado, aunque el teatro me gusta, especialmente el más clásico (por sus similitudes con la narrativa), mi situación vital me lleva a no acudir demasiado a las puestas en escena y a que mi interés por el texto en sí se debilite. Prefiero ver puestas en escena grabadas y subidas a Youtube antes que leer guiones teatrales. (Salvo si los escribe Dürrenmatt o Valle Inclán, que ahí sí caigo.). De esta forma, el reparto de libros leídos desglosados en géneros literarios sería el siguiente:

  • Libros leídos totales: 63
  • Novelas: 42
  • Libros de cuentos: 11
  • Textos teatrales: 7
  • Libros de no ficción: 3
  • Poesía: 0

Aunque dude si colocar o no El niño se cuece en la polenta de Aglaja Veteranyi, Duelo de Eduardo Halfon y El asco de Horacio Castellanos Moya dentro de la categoría novelas, voy a permitirme dejar el desglose como está y simplemente mencionarlo. Como habéis podido comprobar, tampoco soy un forofo de los libros de no ficción. No me suelen agradar las biografías (o autobiografías). Primero, porque me cuesta considerarlas géneros dentro de la no ficción. Y segundo, porque me resulta inverosímil y absurdo resumir toda la vida de una persona en un texto, ya ocupe este novencientas páginas. Los ensayos tienen que tocar temas que me interesen mucho o estar muy bien redactados, de lo contrario soy incapaz de leerlos. Y me da igual su trascendencia y todo lo que ello conlleve.

3.

Pasemos ahora al tema de las nacionalidades y de las diferentes representaciones de la cultura imperantes en mi proceso de lectura de este año. Desglosar los 63 títulos por la nacionalidad de origen de sus escritores o escritoras se torna algo complejo, sobre todo si tenemos en cuenta a autores como Vladimir Nabokov, Helen Oyeyemi o Kazuo Ishiguro. Autores emigrantes o de padres emigrantes en cuyos procesos de escritura se mezclan tradiciones muy diversas. ¿Podemos decir que La verdadera vida de Sebastian Knight es una novela rusa o estadounidense si está escrita en inglés para un público británico y desde una perspectiva mixta donde no solo aparece el germen de lo ruso, sino de todo lo británico y lo europeo, sin una marca del Nabokov estadounidense que veremos posteriormente? ¿Podemos desligar una novela como Boy, Snow Bird de las experiencias del pueblo paterno de su autora cuando, situado en un contexto ajeno a lo británico (su nacionalidad), estas experiencias se convierten en el principal soporte de la obra y motor de la trama? Ya os lo digo yo, no. No. No podemos. O podemos, pero sería una mentira a medias. Sin embargo, y aunque la cultura desde la que se escribe tiene una importancia fundamental, las grandes obras de la literatura trascienden, ¿verdad?. ¿Verdad? ¿Verdad o depende? Esta sería cuestión para entrar en un extenso debate; el cual voy a evitar, al menos aquí, porque aún le queda mucho a esta entrada y no es necesario explayarse demasiado en cuál es mi punto de vista en este asunto.

4.

Y ya, sin más dilación, (¡esta vez sí que sí!) los títulos que más he disfrutado leyendo este 2018.

Os recuerdo que esto no es ranking. No considero a ninguno mejor que el anterior. Todos han sido, a su modo, espectaculares.



La hermandad de la uva, de John Fante


Uno de los descubrimientos personales de este año ha sido John Fante. De él he leído un par de novelas. La primera, 'Llenos de vida' me la recomendó Cities en los comentarios de una entrada muy parecida a esta hace un año. A pesar de que a él le parece mucho mejor la que recomendó, esta 'Hermandad de la uva' se me hizo más amena y con un universo (y un final) mucho más poderoso. Los temas aquí parecen ser los típicos de Fante: las peculiares familias arquetípicas italoamericanas (con su arquetípico padre borracho, gruñón y fanfarrón y su arquetípica madre que hace un drama de lo que sea con tal de que sus hijos la cuiden), la lucha de un protagonista por convertirse en escritor en un entorno hostil y, sobre todo, la batalla campal, titánica y generacional entre padres e hijos.





Compañía, de Cristina Cerrada

Os digo ya que este, junto con el título que aparecerá debajo, es uno de los mejores libros de relatos con los que me he topado. Y eso que no tenía muchas esperanzas en él, la verdad. Firmado por una autora española medio desconocida que hará unos diez años ganó un premio regional. Lo admito, lo cogí por la imagen de portada y me sorprendió con creces, mucho más que otros títulos escritos por figuras de mucho más renombre. Dentro de esta joya destacan narraciones como 'Tatuaje', 'Cerdos', 'Amnesia' o 'La laguna interior'. Todos brutalmente críticos y bellos. Muy en la línea de los trabajos de Schweblin aquí reseñados, pero con una mayor crueldad y quizás mejor medidos.




El nervio óptico, de María Gainza

De este volumen de relatos sobre el arte y las relaciones y emociones humanas no vais a poder encontrar una reseña aquí, puesto que aún tengo pendiente la tarea de hacerla. Y llevo con ella a cuestas desde mediados del mes pasado, pero, creedme, no es una tarea fácil. Por otro lado, el libro merece muchísimo la pena. Nos va mostrando diferentes historias con personajes actuales que interrelacionan sus experiencias con la vida y la obra de numerosos artistas, la mayoría pintores, por lo que, además de gozar de una extraordinaria calidad, uno siente que aprende algo al tiempo que disfruta. Tanto si te gusta la historia del arte, como si tu conocimiento de esta es cero patatero, este libro es para ti.






 Ygdrasil, de Jorge Baradit

Otra de las acertadas recomendaciones de Cities. En este caso estamos ante una novela de ciencia ficción muy particular, pues en ella vemos la evolución del posciberpunk hasta sus últimas consecuencias y una confusa, aunque lírica y bella, mezcla de la clásica novela de espionaje con ¿tecnogore y chamanismo? Lo cierto es que 'Ygdrasil' es difícilmente clasificable y, aunque tiene todos los componentes para ser un churrasco, coge vuelo con la suficiente fuerza como para convertirse en un thriller épico.  Además, cuenta con un montón de referencias a los mangas de los 1980s y 1990s y a la animación japonesa como dato para los amantes del género.






Camino de sangre, de Cesare Pavese y Bianca Garufi

'Camino de sangre' es la última obra publicada de Pavese y escrita a cuatro manos con quien se consideró su amante. Lo curioso de este título es que, aunque había leído otros textos del italiano, hasta el momento ninguno de ellos me había parecido nada del otro mundo. Quiero decir, Pavese es un gran escritor y tiene textos de una indiscutible calidad. Sin embargo, siempre le encontraba algo que le faltaba para entusiasmarse. Ese hueco es el que llena Garufi. En la novela ambos escritores se repartieron los capítulos: los impares eran narrados por Pavese desde la perspectiva de un personaje y los pares por Garufi desde la de otro. Y, aunque suene raro decirlo (porque Pavese es Pavese todo lo que queráis) disfruté mucho más con la parte de ella. Me pareció más inteligente, sutil, cruda y bella. Y es por Garufi por lo que 'Camino de sangre' está en esta lista.


La verdadera vida de Sebastian Knight, de Vladimir Nabokov

'La verdadera vida de Sebastian Knight' son muchas novelas dentro de una misma. Se presenta como un libro biográfico que el hermano biológico de Sebastian Knight escribe a su memoria. Mr. Knight, que de nacimiento era ruso aunque intentara ocultarlo, era un enrevesado escritor de vanguardias con una calidad y un reconocimiento, según podemos entrever, similar a James Joyce. Nuestro protagonista escribe este texto para defender a su hermano, o al menos eso dice, pues hacia él se ve impulsado tanto por sentimientos de amor como de odio. La envidia y la admiración se entretejen confeccionando una extraña relación fraternal a la que el narrador quiere poner fin después del entierro y no sabe cómo. La narración toca géneros como la biografía, la crónica periodística, el relato de viajes o la crítica literaria con excelente éxito. Me sorprende que sea una de las obras menos conocidas del autor. De las que he leído suyas es mi favorita, sin duda.



Boy, Snow, Bird, de Helen Oyeyemi

Siendo un drama familiar en dos generaciones de mujeres a mediados de siglo XX en mitad de algún lugar de Estados Unidos, 'Boy, Snow, Bird' destaca por los juegos mentales y el tremendo plot twist sucedido a mitad de narración. Oyeyemi no solo nos descubre a nuestro 'yo' prejuicioso, sino que, además, nos lo lanza a la cara. Esta es una de esas novelas que uno comienza leyendo sin mucho interés y que se crece poco a poco para acabar dándonos una lección sobre nosotros mismos. En su momento me gustó, pero ha sido el paso de los meses, la reflexión en torno a 'Boy, Snow, Bird', y su diálogo con otros textos posteriores, lo que le ha asegurado un puesto en este listado.







El desayuno de los Campeones, de Kurt Vonnegut

Es considerada por muchos aficionados y entendidos en el autor su mejor novela. 'El desayuno de los campeones' es pura dinamita. Cada página es un ataque contra todo sistema. Cada diálogo, una radiografía del ser humano. Su final es uno de los mejores que jamás habré leído. ¡Y viene acompañado de ilustraciones superpunkys realizadas por el propio Vonnegut! ¿Qué más se puede pedir?










EXTRA: Tiempos de Swing, de Zadie Smith

Aunque aún me quedan algunas páginas y a riesgo de arrepentirme después, creo poder afirmar que 'Tiempos de Swing' está siendo una de las mejores lecturas del año. Aún no sé bien cómo lo hace, pero Smith me tiene enganchado al libro de una forma en la que no estaba desde hace meses. Y eso se lo tengo que agradecer. 'Tiempos de Swing' toca muchos temas de valor. Habla de la amistad, de las relaciones de pareja, de las relaciones entre padres e hijos, de los conflictos étnicos de pertenencia o procedencia, de los sueños en pugna con la vida, del poder del dinero y de la influencia y, sobre todo, de la realidad de que vivimos en varios mundo más allá del que conocemos.








5.

Hablemos de propósitos:

  • Leer equilibradamente textos tanto de hombres como de mujeres.
  • Superar la marca personal de los 67 títulos.
  • Proseguir con los autores descubiertos (Banana Yoshimoto, Penelope Fitzgerald, Pilar Pedraza, Cristina Cerrada, Eduardo Halfon, John Fante, etc.) y con los que se van encumbrando como mis favoritos (Kazuo Ishiguro, Adolfo Bioy Casares, Kurt Vonnegut, Samanta Schweblin, etc.)
  • Reducir la lista de pendientes (Coetzee, Atwood, Bernhard, Murdoch, Kerangal, etc.)
  • Introducirme en tradiciones literarias poco conocidas.
  • Leer a autores indie o publicados por pequeñas editoriales.

6.

Espero que la entrada no haya resultado excesivamente densa. Había mucho que comentar y me apetecía hacerlo. ¿Cómo ha sido vuestro año lector? ¿Hay algún texto que os haya impactado? ¿Qué pensáis de todo esto? Me despido desde esta Esquina, deseándoos lo mejor para este nuevo año en el cual entramos. Abrazos y namasté.


miércoles, 26 de diciembre de 2018

Mis lecturas favoritas del año 2017




Aunque pueda parecerlo, no. NO ME HE EQUIVOCADO DE AÑO. Conozco el momento temporal en el cual vivo inserto. Sin embargo, esta, que debería haber sido una de las entradas más importantes hace doce meses, se quedó sin realizar y fue sustituida por cuatro libros que recomiendo (y sigo recomendando) vivamente a pesar de no haber sido reseñados en esta Esquina. Pensando en que nunca es tarde para dar a conocer buenos títulos y siendo conscientes de que para los lectores el tiempo es oro y siempre es más agradecido leer algo bueno que algo regulero (o mediocre), pensando también en que el tiempo reposado tras la lectura de muchos de estos títulos ha contribuido a filtrar el grano y a mejorar esta selección, damos paso a aquellos libros que leí en 2017 y que son, a mi parecer, auténticas joyas de la narrativa.

Antes que nada debo aclararos que los títulos no están ordenados de mejores a peores, pues disfruté enormente con todos ellos.

El núcleo del disturbio, de Samanta Schweblin

 

Comenzamos con la única escritora de esta entrada. En junio del año pasado descubrí la prosa de esta mujer a partir de su primer libro de cuentos. Tras la lectura de otros dos más y pendiente aún de sus dos 'novelas' ('Distancia de rescate' y la recientemente publicada 'Kentakis') debo deciros que este es el mejor libro que he podido disfrutar de Schweblin. El núcleo del disturbio, el conflicto entre los seres humanos y las fuerzas egoístas que los mueven es el origen creativo de una de las mejores cuentistas actuales en castellano. Relatos como 'La pesada valija de Benavides', 'El momento', 'Hacia la alegre civilización de la capital' o 'Mujeres desesperadas' (varios de ellos incluidos posteriormente en 'Pájaros en la boca') hacen aquí su primera aparición. Después de 80 títulos estas historias siguen presente con mucha fuerza en mi memoria. 





 Cuna de gato, de Kurt Vonnegut


Quienes hayan leído previamente a Kurt Vonnegut coincidirán conmigo en que 'Cuna de gato' no destaca por ser una de sus mejores novelas en cuanto a calidad literaria se refiere. El texto se siente acelerado. Los capítulos son extraordinariamente breves y el final parece asomarse demasiado pronto. Sin embargo, tiene elementos verdaderamente memorables e imágenes potentísimas. La crítica al ser humano con su particular tono humorístico ya estaba presente en la primera novela del estadounidense. La crisis de la república bananera donde se ambienta la novela y las conspiraciones para controlar el Hielo9, junto con la fiebre local por esa extraña religión autoasumida como mentira que es el bokononismo hacen de esta novela una de las historias más originales, hilarantes y crudas que he leído en mi vida. ¡Narices! ¡El bokononismo debería existir!




El rey de amarillo, de R. W. Chambers



'El rey de amarillo' es una recopilación de relatos inusual que me hizo disfrutar del viejo terror gótico como hacía mucho tiempo que no lo hacía. La mayoría de los textos giran en torno a un supuesto libro maldito que da título a la colección y que hace enloquecer a quien lo lee. Casi todos ellos se sitúan en el espacio temporal de Chambers, pero uno, quizás el mejor de ellos, lo hace desde una distopía futura donde el libro ha sido prohibido y censurado y donde dos amigos sospechan que el otro lo ha leído en secreto. 'El rey de amarillo' retoma el universo de Carcosa creado por Ambroise Bierce y anuncia en cierta forma la llegada de un pilar para este nuevo género de terror cósmico: H. P. Lovecraft. También sirvió como referencia para la primera temporada de la popular serie de televisión True Detective, la cual espero poder ver pronto.





Las batallas en el desierto, de José Emilio Pacheco



Todo un clásico de las letras mexicanas desgraciadamente desconocido en mi país, pero con una prosa apabullante. Leí 'Las batallas en el desierto' en una sola tarde, pero me emocionó para todo el resto del año. Su reseña fue una de la más entusiastas de la historia de esta Esquina y sigo manteniéndola como el recuerdo del bello acontecimiento de encontrar esta pequeña joya literaria. 'Las batallas en el desierto' junto a la poesía de Cernuda posiblemente sea uno de los mejores ejemplos de discursos sobre la lucha perdida del deseo frente a los míseros muros de la realidad del mundo y sus normas encorsetantes.







La promesa, de Friedich Dürrenmatt



¿Alguno de vosotros había pensado en serio que no iba a meter a Dürrenmatt en esta entrada? Después de leer siete libros suyos en el breve período de cuatro meses, he de reconocerlo, me he vuelto un gran apasionado de su prosa. No por nada es el escritor más reseñado hasta la fecha en este espacio. De entre todas sus obras, la que más disfruté, aunque seguramente no sea la mejor, es, sin duda, 'La promesa'. En ella hay un juego metaficcional bestial que prosigue y trata de dar una vuelta de tuerca al guión de 'El cebo', película medio española medio alemana dirigida por un polaco (el gran Ladislao Wajda) a mediados de los 1950s y que era uno de mis filmes favortios mucho antes de conocer la existencia de este libro. Dürrenmatt mantiene la intriga característica de una novela policíaca, pero el objetivo es otro: volvernos conscientes de la maldad humana y de la imposibilidad de hacerla frente sin corrompernos. 







Eso es todo. O, al menos, lo es de momento. Quiero decir; en unos días tendréis el listado de este 2018. No volveré a haceros esperar un año más. No estaría bonito. Además de la lista de lecturas,  haremos un repaso del año y del blog que creo que pueden resultar muy interesantes. También haremos las típicas propuestas de siempre que luego cumplimos a medias, pero que siempre hay que hacer porque si no, ni las medias se cumplen. Dicho esto. Felices fiestas, coman con moderación y aprovechen el tiempo para leer mucho. Namasté. 




lunes, 21 de diciembre de 2015

Breve resumen de todas las lecturas de otoño (del 21 de septiembre al 21 de diciembre)




Llega el invierno y toca hacer revista de todo lo leído este otoño, que no ha sido poco, la verdad. Este otoño nos hemos adentrado un poco más en la literatura polaca, pero sobre todo en la rumana, que cada vez genera en mí mayor interés. Aunque me prometí a mí mismo leer ensayos teóricos sobre literatura, para qué nos vamos a engañar, si lo mío es la ficción. De todas formas cayeron las conferencias que nunca llegó a pronunciar en ¿Massachussetts? Italo Calvino debido a su repentina muerte. También me dije que debía leer obras de literatura china, pero aunque empecé el otoño muy entusiasmado con esta idea, lo cierto es que no llegué a leer más de dos obras de teatro muy breves, lo cual es casi como no leer nada. Por contra, se han colado aquí obras estadounidenses, españolas, checas y noruegas productos de mi poca constancia a la hora de plantearme leer algo sin ojear si quiera lo que hay justo enfrente. En fin, que sigo siendo un desastre. Espero que no me recriminen nada.

En octubre...


Manuscrito encontrado en Zaragoza, de Jan Potocki. Versión de 1810. (5/5)

Comenzábamos el otoño con un gran reto. Las más de 700 páginas de esta obra maestra de Jan Potocki, que no ha dejado de cumplir las expectativas puestas en ella. Una auténtica maravilla de novela gótica adelantada a su tiempo que combina lo mejor de las grandes obras literarias occidentales anteriores y un conjunto de saberes interdisciplinarios asombrosos. Su ritmo dinámico de historias enmarcadas con una trama exterior más desarrollada que sus precedentes estilísticos, tanto orientales como occidntales la convierten en una de las mejores y más memorables lecturas de este recuento. Recuerdo que escribí una reseña que publiqué varios días después y que podéis leer aquí.




Entrevistas breves con hombres repulsivos, de David Foster Wallace (1,5/5)

Asqueroso a más no poder. Casi innecesario. A veces postureo puro. El "¡Mírame, mamá, si hasta soy moderno!". Con frases excesivamente largas en muchas ocasiones. Pedante. Reiterativo. Etcétera. No sé qué tendrá que le vuelve loca a la gente. A mí me ha parecido vacío, aburrido y desagradable a excepción de cuatro o cinco "cuentos". Quizás por eso no se lleva la calificación de infumable. No voy a preocuparme si la literatura de los escritores de mi generación avanza en este sentido, pero, si es así, no creo que les compre muchos libros. Para más detalles, una reseña.






Seis propuestas para el próximo milenio, de Italo Calvino (4/5)

Más que interesantes, y quizás también discutibles, las propuestas que nos deja Calvino para una escritura de este milenio en el que ya hemos entrado. ¿Cuándo podemos decir que un escritor es rápido? ¿Cómo argumentar que un texto en pesado? ¿La obra debe aspirar al reflejo de la totalidad? ¿Lo mejor son las historias cortas o las largas? ¿Para ser el poeta que mejor hable de la vaguedad no tendremos que ser exactos al menos en ese punto? Estamos frente a una colección de conferencias muy bien planteadas, con unas ideas muy ilustrativas que conseguirían que fijase mi atención en otros aspectos en mis próximas lecturas.





La investigación, de Stanislaw Lem (4/5)

Gran novela de suspense que mezcla elementos clásicos de la novela policíaca, de terror y de ciencia ficción en un cóctel abrumador que te mantiene pegado al libro hasta casi el final. Estamos en un Londres neblinoso de finales de los 1950s y Scotland Yard se encuentra ante un misterio que es incapaz de resolver: quién es capaz de robar de seis cadáveres de seis cementerios distintos en noches de tormenta sin dejar ningún rastro. ¿Será verdad lo que parecen sugerir algunos de que estos se levantan solos? ¿Hay un culpable entonces? ¿Si es así podemos considerar estos hechos tan extraños como crímenes? Lem nos propone un relato muy próximo al que es común en autores más comerciales como Stephen King, aunque sin despegarse en ningún momento de sus intereses filosóficos en la narración. Reseña.


Proyectos de pasado, de Ana Blandiana (4,5/5)

Genial recopilación de relatos de corte neofantásticos de la escritora rumana que constituyen una suerte de crítica al régimen comunista y a sus medidas tomadas durante la época inmediatamente posterior a la Segunda Guerra Mundial, aunque no sólo eso. Alegorías llenas de magia y atmósferas embadurnadas de onirismo. Cada relato es una pequeña pieza de un puzzle colorido y turbio que guarda el encanto de lo autóctono y el trabajo de una auténtica artesana de las letras. Cientos de relaciones podríamos establecer con otros escritores de un estilo más o menos similar: Hrabal, Stasiuk, Frisch, Borges, Piñera, Cortázar,... Reseña muy tardía.







Y en noviembre...




Los muertos, de Jorge Carrión (4,5/5)

Con propuestas muy originales y un modelo de escritura puramente cinematográfico, Los muertos se convierte en una de las novelas más adictivas que habré leído jamás. Lo que empieza pareciendo una historia cualquiera de ciencia ficción se retuerce más que una fregona para proporcionarnos un auténtico espectáculo narrativo de primer nivel. Reseña.








Las señoritas de Wilko, de Jaroslaw Iwaszkiewicz (3,5/5)

"Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismo" dijo Neruda en una de sus famosos 20 poemas de amor. Aquí Iwaszkiewicz, desde la otra punta del globo, aparece para querernos transmitir mediante una historia genuina la misma idea. Un exmilitar quiere volver a ser feliz junto a las chicas que él cree que amó en su juventud. ¿Lo conseguirá quince años después? Reseña.









El paraíso de las gallinas, de Dan Lungu (4/5)

¿Cómo será el paraíso de las gallinas? ¿Diferirá mucho del de los hombres? Son preguntas que un buen día abordan la mente de Relu Covalciuc al ver cómo todas sus ponedoras saltan de alegría en el corral, se inflan a comer maíz y juguetean con las lombrices. Las gallinas no tienen los problemas de los hombres, piensa Relu. ¿Será esto cierto? 

Lungu nos presenta una suerte de texto narrativo que por su extensión iría a corresponderse con la de la novela, aunque por su estructura tenemos que decir que es imposible. Se nos recrea la vida en la calle de las Acacias, en un periférico barrio de alguna ciudad de provincias, antes y después del periodo comunista, lo que le sirve a Lungu de excusa para repartir puñetazos a diestro y siniestro, tanto al sistema comunista como al capitalista, poniendo de relieve los problemas de cada uno. Reseñada.

Los pistoleros del eclipse, de Munir (2,5/5)

Interesante y brevísima novela de autoficción, tipo Matando dinosaurios con tirachinas, aunque reajustada a la época actual e introduciendo gran cantidad de contenido lisérgico, esbozos de reflexiones transcendentales, realismo sucio, referencias metatextuales (o metareales, según se mire), etcétera. El estilo de escritura oscila entre un Foster Wallace a punto de empezar una orgía (lo cual no me gusta especialmente como ya he dicho arriba) y un celso castro rememorando (o reinventando sus mejores (y quizás nunca vividos (o únicamente vividos años (lo que creo que es buena señal)))). Fuera de esto cuenta con momentos muy divertidos (otros muy líricos). Munir es un escritor con mucha imaginación, tanta que, a veces, le cuesta mantener el ritmo. Quizás lo mejor de la obra, a mi juicio, sea los momentos en los que se aleja de la autoficción. No debe ser mal cuentista. Reseña.

R. U. R. + El juego de los insectos, de los Hermanos Capek (3,5/5)

Hay que aclarar que la obra tiene pinta de ser mucho mejor de lo que yo he leído y es que existen en el mundo traducciones infames, algunas mucho más que infames y entre estas últimas se encuentra la que Consuelo Vázquez de Parga realizó de estas dos obras de teatro emblemáticas del primer tercio del s.XX checo. Traducción indirecta destinada a un público masivo, que no sé si, por desgracia será la única en castellano hasta la fecha. La edición es descuidadísima y, a pesar de la gran calidad de las obras, es difícil disfrutar lo justo del texto. 

Fuera de esto, ambas obras proponen, la primera desde un marco de ciencia ficción y la segunda desde un mundo mucho más coloristas y fantástico, cuestionar duramente, con un humor más que ácido, las acciones de los hombres. Me extiendo un poco más a falta de fortaleza y tiempo para redactar una reseña en la que pudiera abordar estas cosas más en detalle. No deja de ser recomendable e interesante para entender los orígenes de la ciencia ficción.

La injusticia contra Dou E, de Guan Hanquing (3,5/5)

Primer contacto con la literatura del gigante asiático. Esta vez una obra teatral de corte clásico sumamente interesante, que puede recordarnos mucho al tipo de teatro isabelino inglés de la venganza, con sus escenas truculentas y sus fantasmas. A pesar de esto, el final es, por contra, justo con la buena voluntad de los personajes. Dou E es acusada injustamente de envenenar al padre del hombre que quiere obligarla a casarse con él y sufre un juicio donde no se oye su voz debido a su condición de mujer. Bien es verdad que no hace falta haber leído mucho para entender que los personajes pueden dar mucho más juego de lo que realmente dan. La aparición del fantasma de Dou E a su padre puede pecar de simplista y llena de comentarios inverosímiles. Aunque, teniendo en cuenta que fue escrita en el s.XIII, recién aparecido el género teatral, lo mejor sería no devanarse los sesos mucho con estas cuestiones.

El huérfano del clan de los Zhao, de Ji Junxiang (3,5/5)

Más teatro que gravita sobre el tema de la venganza. En este caso será el joven huérfano de los Zhao quien deberá vengar el genocidio cometido contra trescientos miembros de su familia por un hombre avaro que ha engañado al duque (o príncipe) Ling para hacerse con el control de la provincia e imponer su ley, llena de crueldades. Especialmente bella será la escena de la reflexión entorno a las pinturas del que cree su padre, quien realmente es su salvador, y descubre la auténtica verdad de su pasado (la anagnórisis). A pesar de ello, las escenas de enfrentamientos se quedan algo vacías por culpa de la falta de anotaciones. Es una obra que representada debe de ser muy distinta que como está escrita.




Y ya en diciembre...


Desde hace dos mil años, de Mihail Sebastian (5/5)

Toda una joya profunda y atípica. Desde hace dos mil años habla desde el corazón de un judío que ya ha perdido la fe en todo salvo en las personas. El protagonista se convierte en voyeur y sufridor de los distintos planteamientos ideológicos (marxistas, fascistas, sionistas, liberales, nihilistas) y sus respectivas prácticas de los hombres que lo rodean (Blidaru, Vieru, Drontu, S.T.H., Parlea, Buret). Todo ello en el contexto de la Rumanía inmediatamente anterior a la dictadura de Antonescu y la Segunda Guerra Mundial. Reseña.



La posada de Manhuiol, de Ion Luca Caragiale (4/5)

Antología de varios de los mejores cuentos de uno de los grandes clásicos de la literatura rumana que mezcla la tradición de las narraciones orales del campo con el absurdismo que sólo puede respirarse en territorios urbanos cada vez más burocratizados. Caragiale demuestra ser un gran maestro de la confección del discurso, especialmente del que va cargado de humor, crítica e ironía. No por nada Ionesco lo señaló como su maestro. Tengo pendiente revisar la reseña para publicarla. Saldrá en un par de días si todo va bien.





Catilina, de Henrik Ibsen (3/5)

Tragedia tardorromántica y de corte histórico bien estructurada y con buenos diálogos que, a pesar de su interés moralizante y su visión del mundo algo patriarcal y simplista para el personaje femenino, resulta más que interesante al recoger en sus páginas el peso de la tradición del teatro isabelino inglés y de las tragedias de la Antigüedad grecolatina. Como primer contacto con el dramaturgo, no me parece mal. La mezquindad con la que se mueven sus personajes (incluso el héroe Catilina) es un punto que desconcierta al lector y que puede llegar a gustar hasta cierto punto. Reseña.




Hielo, de David Aliaga (3,5/5)

Hermosa novela breve que trata el tema de la huida, la aceptación de los errores fatales y la necesidad de seguir viviendo aún con todo lo horrendo del mundo a las espaldas de la conciencia. No es que goce de una potencia narrativa sorprendente, pero lo que cuenta está bien contado, aunque hay momentos en los que el texto me chirríe (sobre todo, en los que el narrador se centra en Jón y entra en una especie de atmósfera irónica que rompe demasiado con el tono más o menos solemne (y a veces enternecedor y melancólico) que puede tener el resto de la obra). ¿Como no? También tengo pendiente su reseña.






Los insignes, de David Pérez Vega (4/5)

Divertidísima novela que viene a satirizar las absurdeces del mundo poético actual con sus premios amañados, sus círculos de escritores que no se leen ni a sí mismos pero que se aplauden con entusiasmo, sus editoriales destinadas a un público masa para los que la literatura significa de todo menos recogimiento y abnegación en pos de una métrica perfecta y unas buenas palabras. La trama es algo estrafalaria, con un Kim Jong-un que practica su español por Skype con un poeta mostoleño ignorado por todos y hundido por la incapacidad de obtener el reconocimiento que cree que merece tras largos años de esfuerzo. La prosa es fluida y la narración ágil y precisa, sin perder el toque de oralidad que pretende transmitir (se supone que son conversaciones por Skype). El único pero que he podido encontrarle, y es más un gusto personal que otra cosa, es que quizás el líder supremo de Corea del Norte intervenga tan poco en el diálogo, asumiendo un papel de psicólogo freudiano que deja hablar a su paciente. Kim Jong-un podría haber dado más juego si  Pérez Vega hubiera querido explotarlo. Se nos pincela como un oyente pasivo del que muchas veces nos olvidaríamos si Ernesto (su protagonista) no hiciera algún que otro chiste/comentario. Y paro aquí de hablar y paso a decir algo de lo que aún no he terminado de leer. La reseña de Los insignes seguramente aparecerá por aquí a comienzos de enero, aunque preferiría no prometer nada. No son las mejores fechas para hacerlo.

El accidente, de Mihail Sebastian (LEYENDO)

Llevo demasiado poco leído como para emitir un juicio certero sobre esta novela. De momento me está pareciendo bastante cursi y estoy encontrando de todo menos lo que esperaba encontrar viniendo de leer su Desde hace dos mil años













Dicho esto, los PROPÓSITOS PARA EL INVIERNO son:

*Seguir leyendo más literatura española: Sobre todo, me gustaría profundizar tanto en la narrativa y en el texto teatral de ahora como en los clásicos del siglo XX.
*Seguir leyendo literatura rumana: Cartarescu, Vosganian, Lungu, etcétera.
*Leer algo de Manuel Otero Silva: Autor venezolano muy olvidado que no paran de recomendarme.
*¡Más obras de Ibsen!: Al menos cinco deberían caer.

Y ya está. Llevo mucho tiempo tecleando y creo que es hora de que baje al salón a zamparme un par de polvorones junto a la estufita y a seguir leyendo. ¡La Esquina de ese Círculo les desea a todos felices fiestas!