jueves, 28 de mayo de 2020

Hijos de la oscuridad, de Fernando Codina




Fernando Codina es un escritor poco conocido de terror y ciencia ficción, que actualmente se halla a la espera de la publicación de su primera novela. De él, he podido leer recientemente su cuentario Te veo: y otras miradas sin vida, que, sin ser el libro del año, cumple bastante bien y cuenta con algunos relatos muy potentes. De su colaboración en la antología de splatterpunk titulada Gritos Sucios y publicada por Ediciones Vernacci, el año pasado, surge la premisa de esta obra que hoy os traigo: relatos más extensos donde se de pie a la crueldad humana.

En líneas generales, podemos dividir los relatos de Hijos de la oscuridad en tres grandes categorías o temas: fantasmas, asesinatos y apocalipsis futuristas. Dentro de la primera categoría podemos incluir La última trinchera, Los misterios de la isla de los frailes (ya aparecía en Te veo) y Puente de los sueños rotos. En la segunda entran Diecinueve campanadas y media, Mil cortes más uno y La persona equivocada. Y en la tercera se sitúan Crónicas del apocalipsis, Prisionero del tiempo, Diarios de la doctora Smith y Documentos para la memoria de la especie.

No me voy a detener a hablar pormenorizadamente de cada uno, pero sí me gustaría hacerlo con los que más me han entusiasmado. De entre los primeros, La última trinchera, que es el relato más largo y que abre el volumen, es también el más destacable. En él se relatan las extrañas apariciones de fallecidos que asolan a una comunidad madrileña de vecinos. Por lo visto, el suelo en el que han edificado sus viviendas fue escenario de una de las más violentas disputas de la Guerra Civil Española, donde perdieron la vida tanto los republicanos como los nacionales. Sus cuerpos enterrados bajo el cemento sueñan como fantasmas con la repetición de su última noche. La última trinchera es un relato muy original al mezclar el terror con la memoria histórica, si bien es cierto que hay una clara visión heroica de aquellos últimos soldados de la República que no va a agradar a todo el mundo.

Otros dos a destacar son Diecinueve campanadas y media y Mil cortes más uno. En el primero se describe el proceso empleado por una organización de sicarios para efectuar un ataque terrorista en plena Nochevieja y empezando por la famosísima Puerta del Sol, amén de algunas otras ciudades españolas. En él se destaca la frialdad con la que los asesinos describen su procedimiento y como son encargados para el trabajo por sectores ultraconservadores de la sociedad para limitar las reuniones de la población y que el nuevo Gobierno de la vieja oposición obtenga así un poder mayor sobre la libertad de las personas. Si bien, es difícil que esto suceda en la vida real, el texto se construye de forma que se antoje verosímil una situación así. Por otro lado, en Mil cortes más uno se describe un ajusticiamiento que emplea una curiosa tortura medieval que desconocía. Posiblemente sea el relato más cruel y turbio, dejando un espacio irrisorio para la esperanza.

En cuanto a los relatos de ciencia ficción se refiere, he de decir que me parecen todos muy buenos. La primera parte de Crónicas del apocalipsis es sublime por su estructura; a través de cómo está construido podemos ver cómo la humanidad acepta de una forma u otra el impacto inevitable de un planetoide con el que sus vidas llegarán a su fin. La forma de aceptar la muerte varía de un lugar a otro, de una cultura a otra, y esa riqueza, en la que hay un fuerte contraste entre Oriente y Occidente, hace que el lector reflexione sobre su naturaleza y la de la sociedad que le corresponde. Sin embargo, el que a mi juicio es el más interesante de todos es Documentos para la memoria de la especie. En este relato se nos plantea la siguiente premisa: el día 20 de cada mes morirán de forma escalada todos los que cuenten con X edad a partir de 0 años. Este suceso se presenta independientemente de los procesos lunares y las personas no guardan relación alguna entre sí. Poco a poco la sociedad, envejecida por el inevitable y peculiarísimo proceso trata de crear una vida con la que la que postergar la especie humana. El estilo es también digno de mención. Codina recurre a los textos periodístico y científico y emplea una gran cantidad de notas al pie para aportar cuerpo al proceso que describe. La historia da para película, os lo aseguro.

La visión de Codina en estos relatos es clara: el ser humano es una plaga y el espacio para su corrección dentro del desastre a niveles climáticos, sociales, económicos, etc., que supone su existencia es escaso. No obstante, en sus piezas de ciencia ficción prefiere dejar siempre una puerta, que permita a la especie comenzar de nuevo y evitar caer en los errores del pasado. Si bien esta puerta es pequeña y puede conllevar un retorno al caos, a la repetición cíclica de lo que se pretende evitar.

Con todo deciros que esta reseña no habría sido posible sin el mismo escritor, que me envió un ejemplar del libro hace unos días, y con el que pude conversar para ver su visión sobre lo que él mismo había escrito. No tiendo a recibir libros por encargo y, de hecho, no tenía pensado reseñar este, pero me gustó mucho y quería compartirlo con vosotros. Namasté.

Reseñas de otras obras de Fernando Codina: Código binario


2 comentarios:

  1. Gracias a ti por leer el libro. Me alegro mucho de que te haya parecido entretenido... aunque sea un poco oscuro jaja!!

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  2. Y no olvidemos mencionar a todo el equipo de Célebre editorial que apostaron fuerte por la antología

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